¿Y tú de quién eres?

Ben Trovato, El Boquica, Okupas Ilustrados

No sé a quién votar, lo juro. Duda como ésta no me he encontrado en la vida. Nunca antes voté, bien es cierto. Pensé en votar a Marcelo, el ángel despistado de Fernández-Díaz. Aunque no esté por la labor de proteger a su protegido, conseguir aparcamiento en la ciudad con ayuda divina no es oferta electoral a ignorar, aún para mí que ni conduzco ni tengo coche.

A veces leo, para solventar dudas y entender por qué surgen. Las emociones, positivas o negativas, enriquecen la existencia. Sin embargo, esta forma de expresión puede plantear auténticos desafíos a la democracia cuando lo invade todo y tiende a substituir el análisis, dicen en le Monde Diplomatique[i].

Cito le Monde, soy un anacronismo, ya se ve. Tan fuera de lugar como ejercer de autónomo. Sabemos mucho de emociones, los autónomos, pero estamos acostumbrados al análisis, ayayay, de los libros de cuentas. No queda otra, sin él no hay subsistencia.

Me río del ángel como de los que sin serlo pretendían llegar a los cielos. Lo hago en casa, no está la cola del pan como para preguntar “¿y tú de quién eres?”. Anda el personal muy emotivo, muy conectado a las redes y muy convencido de leer lo mismo que cree que piensa, compran naranjas y berenjenas que creen de cultivo sostenible y son ambas más transgénicas que Monsanto.

Soy autónomo. Cobró en negro. Entrega en mano, la devolución imposible. El negocio va bien, pero empiezo a tener unos años, busco estabilidad para el futuro. La hucha no es mala, pero no llega para mi ritmo. Las papelas que entran por las que salen.

Leo los folletos publicitarios de los diferentes partidos, según van llegando. Apenas una hoja cada, mi capacidad analítica no va saltar por los aires tras su lectura. ¿O sí?, porque la tomadura de pelo no es chica. En las próximas elecciones, empiezo a tener ya mono, nos van a enviar con las papeletas twitters. Unos me ofrecen como cebo a su voto el recuerdo de que los catalanes hemos sido protagonistas en los momentos más importantes de nuestra historia. O los escribe el becario o un troll infiltrado. Acabarán con las cuotas de autónomos, dicen. No he pagado una en mi vida, pero ahora que existen las asociaciones cannábicas, sin ánimo de lucro, ¡yeah!, me planteo una nueva vida como emprendedor. Me interesan estos temas. Bien es verdad que bajo en el escalafón de producto ofrecido y de nivel de clientela. No es lo mismo vender cogollos a cachorros de las cup y ninis varios de barrios marginales que pollos a emprendedores triunfadores.

Todo quisqui emprende ahora o quiere ser emprendedor. Diletantes todos, emprendedor es quien paga tribuna a 700 euros en el Camp Nou; el resto, autoempleados precarios, como el menda. En actitud proactiva, va per se.

Mis dudas en esta jornada irreflexiva, intransitiva, impersonal y defectiva, son inevitables. Para solventarlas, miro el impreso de las amapolas y los síes y se me empieza a nublar la vista. Parecía imposible ser más inconcreto, pero los amigos de la amapola y el jazmín lo consiguen. Tan altos y con los pelos tan bien cardados e incapaces de ofrecer un argumento con densidad. Los de la papaver adormidera prometen excedencia y reserva de trabajo para el empleado que quiera convertirse en emprendedor. De opiáceos o desde los opiáceos hablan. Sólo la droga puede hacerte creer que un empleado fijo lo dejará todo todito todo, las pagas extra y las vacaciones pagadas tralalá, para vivir un infierno.

No es de extrañar este desatino, esta afrenta a la razón, la inconsistencia campa por mítines y comparecencias en los medios.

Afirman otros haber tenido la oportunidad a lo largo de la campaña de recorrer muchas ciudades de este país (¡¡¡WTF!!!) y ver muchos rostros y sonrisas (¡doble wtf!). Habrá quien dude de la existencia del multiverso. Sin embargo, ante esta afirmación sólo queda constatar que hay otros mundos, sin duda, y dichas sonrisas por lo que observo no están en éste.

Sigo con la lectura. Mientras, espumo el cocido, a los autónomos también nos gusta la sopa.

[i] https://www.monde-diplomatique.fr/2016/02/ROBERT/54709

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