Sorprenden a Pujol en un banco suizo: aduce haber entrado sólo para ‘cazar’ un Pokémon

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La fiebre del nuevo juego de Nintendo, Pokémon GO, está causando estragos de los más insospechados en medio mundo. Si el otro día se conoció la noticia de dos jóvenes que de noche irrumpieron, temerariamente, en un cuartel de la Guardia Civil con objeto de dar ‘caza’ a un Pokémon, y antes habíamos visto imágenes de una gran multitud corriendo con locura y frenesí en pleno Central Park de Nueva York con similares intenciones, ahora hemos sabido que al expresidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, al sorprendérsele en un banco suizo, adujo haber entrado con el único objetivo de ‘cazar’ un Pokémon muy extraño y valioso que, según la aplicación de su móvil, allí dentro se escondía.

Quienes lo sorprendieron fue un equipo especializado de la Policía, vestidos de paisano, en una de sus visitas rutinarias a la sede del banco suizo en cuestión (visitas ahora de frecuencia semanal, desde que se han destapado tantos casos de corrupción de políticos españoles, con Jordi Pujol en posición muy destacada entre ellos). Los agentes de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal), no daban crédito a sus ojos, pero sí, era él, Jordi Pujol, y venía saliendo con aire satisfecho. Los agentes, luego de un primer momento de aturdimiento y confusión, decidieron interpelarlo con las mejores maneras. <<Nosotros lo saludamos cordialmente —relata uno de los agentes— y nos presentamos, le dijimos que éramos de la UDEF>>. En este punto, el expresidente Pujol se mostró algo atónito, y a los agentes les soltó con un tono de indisimulado desdén: <<¿Qué coño es esto de la UDEF…?>>.

Sin embargo, al final sí que pareció recordar qué era aquello de la UDEF y qué relación guardaba con sus asuntos judiciales, y los de casi todos sus hijos y su esposa. Accedió, entonces, a responder por la inquietud que le manifestaron los agentes al verlo ahí, en el banco, como el asesino que vuelve a  uno de los lugares de sus crímenes, podría decirse. <<La verdad es que el señor Pujol no estaba obligado a contestarnos nada —continuó el agente—, él estaba sin su abogado, y nosotros, en ese escenario, no teníamos tal potestad. Pero, sí, se avino a confesarnos (según su versión) qué era lo que hacía en el banco. Primero nos contestó con un tono airado. Eso, sí, que había entrado a ‘cazar’ un Pokémon. Que él venía distraído jugando por la calle, ‘cazando’ cuanto Pokémon se le atravesaba, y de repente su dispositivo le indicó que dentro de aquel edificio (que él ni se había fijado de qué edificio se trataba) había otro Pokémon, y de los más valiosos por escaso. Así que entró, lo ‘cazó’, y ya se iba tan contento>>.

Los agentes de la Policía se permitieron dudar de la veracidad del relato, y así se lo hicieron saber al expresidente Pujol, el cual, sorprendentemente, de estar algo airado, cambió a una actitud bonachona y con algo de socarronería. <<Como la de un abuelo entrañable que se ha pasado un poco con el vino y quiere reconvenir con retranca a sus nietos sobre distintos errores de la vida de ellos>>. Los agentes al principio hicieron hincapié en que no creían que él jugara ese juego precisamente, y además es que no le veían el móvil por ningún lado. A esto el expresidente Pujol les replicó: <<¡Requísenme! [cosa a lo que los agentes no tenían derecho en ese momento, y, por tanto, muy profesionalmente desistieron] Pero, oigan, mucho cuidado, que si se siega una rama del árbol, caerán las demás>>, comentó enigmático.

Por último, y en vista de que la interpelación de los agentes de la UDEF no podía ya dar más frutos, Jordi Pujol se marchó, no sin antes dirigirse a los agentes con maneras propias de guasas y chascarrillos: <<Marcho, que antes del aperitivo quisiera ‘cazar’ dos o tres Pokémones más… ¿No habéis visto vosotros ninguno por aquí fuera?>>. No obstante, se fue caminando sin, en ningún momento hasta que se perdió de vista en la lejanía, sacar ¿de nuevo? su móvil para seguir jugando ningún juego de Nintendo, ni para otra cosa alguna.

 

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