Entrevista a Violante de Hungría: «Soy húngara, no charnega»

Ben Trovato, EntreVistas

Violante de Hungría,  Estrigonia, Hungría c. 1215 — Huesca, 1251

Los milenarios muros del Monasterio de Sigena enmarcan la figura de Violante de Hungría en su primera comparecencia pública después de su entierro (año 1251 de nuestro Señor) en un sarcófago de mármol en el presbiterio del monasterio cisterciense de Vallbona de las Monjas, provincia de Lérida. Esposa que lo fue de Jaime I El conquistador, y madre de nueve de los incontables hijos del Valentino medieval, Violante de Hungría, también conocida como Magyarországi Jolán, aparece ante los micrófonos escoltada por dos miembros de Femen enhiestos los pechos. Enhiestos, los de las Femen. Doña Violante aparece cubierta por brocados.

P: ¿Su Majestad, por qué hace esta comparecencia acompañada de las Femen?

R: ¡Haga el favor, lacayo!: Su Majestad Apostólica… Soy hija de reyes, de reyes húngaros… Estamos en julio, cariño, si no pongo un par de tetas adornando mi cara de antigua, no venís ninguno.

P: Ya, su Majestad Imperial, pero es que en la nota de prensa no ponía que las Femen venían. Lo llegamos a saber y no venimos ninguno. Para ver tetas, ya tenemos la playa o Porn Tube. Además, cuestión protesta mediática, ahora, o eres animalista reclamando que se prohíba ordeñar a las vacas, o ni nos llames.

R: Apostólica, Majestad Apostólica… Imperiales son los reyes japoneses. No mezclemos, que aún hay clases.

P: Sí, eso pensaron algunos en 2004, cuando entró Hungría en la Unión Europea.

R: Ni me lo mientes. ¡Hungría, entrando por la puerta trasera en una alianza de naciones! Aunque ya estoy acostumbrada a desprecios, fui entregada como botín a Jaime I, el Conquistador (sobre el mote del gachó, que pasen los de tv5 luego a verme, tengo cuerda pa rato). Me casaron en un pueblucho, Barcelona, acostumbrada como estaba yo a los grandes fastos en marcos incomparables de palacios imperiales. Suerte que siempre he sido guapa, Jaime se esmeró algo y pasamos buenos ratos. Si no… de qué iba a haber aguantado yo, hermana agnada de santas, este destierro en estas primitivas tierras del extremo de Europa. Nueve hijos me dio, no te digo ná y te lo digo tó.

P: Ya, ya, doña Violante, pero lo que queremos los medios aquí presentes es saber para qué se nos ha convocado.

R: ¿Para qué, alma de cántaro? Os he convocado porque tengo ganas de liarla parda, de montar el pollo. Quiero dar mi apoyo regio a estos ciudadanos de Sigena, en su legítima lucha contra la Generalitat.

(Como ya se recogió en este medio, el próximo 25 de julio es la fecha fijada por la titular del Juzgado de Instrucción 1 de Huesca para la devolución, por la Generalitat de Cataluña, de las 97 piezas del patrimonio del Monasterio de Sigena, cuya venta fue declarada nula con anterioridad. Cucharas, casullas, objetos litúrgicos, atesorados en los almacenes del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), sin catalogar ni protección… Pero no las quieren devolver; que sí, pero no; que tal vez una parte, pero no “hoy”, “mañana…”)

P: La Generalitat tendría intención de aprobar su devolución a Sigena en su Consejo Ejecutivo del próximo martes (cabría esperar), pero, en vista de los precedentes, parece éste el apoyo a una causa imposible. ¿Por qué este apoyo en concreto?

R: Mire, joven, iba yo el otro día, en animada conversación con mi dama de compañía, húngara como yo, por la plaza de Vich y me espetó una lugareña: “surt d`aquí, xarnega de merda”. Una simple dona del poble se atrevió a insultarme a mí, toda una descendiente de majestades apostólicas, mientras paseaba por las calles de mis tierras. Tierras de un condadito, por cierto, por el que ninguno de mis hijos se pega.

P: Vale, vale, señora Violante, pero seguimos sin entender por qué nos convoca en Sigena. ¿Cuál es la relación entre este monasterio, Vich, la Generalitat catalana y los xarnegos de merda?

R: ¿La relación? ¡Ay, cariño!… Charnego, por si lo ignoras, es en origen el hijo de una persona nacida en Cataluña y de una francesa (ya sé que ustedes, en su revista de News, van por otro lado, pero, oiga, primero fue sábado que domingo). Yo soy húngara, cariño, no charnega. Francesa, aun, ¿pero catalana…? Después de escuchar a esa mujer primitiva, ni de coña. Sin embargo, ese primitivismo, es sabido, se cura viajando. Las reinas siempre hemos sido muy de la benevolencia, pero los microcréditos ya estaban cogidos. Nos dio pena la desgraciaíta y  queremos colaborar para que ella y el resto de nuestros súbditos emerjan de la obscuridad en la que les sume su ignorancia.

La Generalitat considera imprescindibles para la felicidad de sus gobernados la contemplación de esos elementos litúrgicos, por eso no quiere devolverlos, pero el catalán es un pueblo que aún no tiene la capacidad de apreciar la belleza al haber vivido en la obscuridad desde hace long long time (desde 1714, según atestigua el Museo del Borne).  De hecho, la propia Generalitat es consciente de la enfermedad y los mantiene almacenados sin catalogar fuera de los ojos del pueblo. Sabe que, al igual que en un cuerpo que ha sufrido una grave enfermedad, la introducción de los alimentos debe hacerse paulatinamente, también, en este caso, las manifestaciones artísticas deben introducirse en el imaginario de ese pueblo con mesura. Con mesura, asimismo, deben viajar.

Antes, debería, por prescripción médica, poner fin a tradiciones como los sagrados rituales del 11 de septiembre, en los que la amenaza del cacereño que vendrá a llevarse la fórmula del espetec y el virgo de la Ramoneta se asemejan en primitivismo al vudú con que los proxenetas senegaleses amenazan a sus prostituidas. Ahora, el catalán es como “El pequeño salvaje” de la película de Truffaut, debe entrar en contacto con la sociedad poco a poco para poder abandonar la fase actual de pensamiento mágico. Cuando, más adelante, en aras de una mejora de la salud de sus gobernados, la Generalitat considere que es el momento de que éstos contemplen dichas piezas, puede organizar viajes de todos y cada uno de ellos a este bonito y cercano pueblo.

P: Me ha dejaó usted muerto con el soliloquio, Doña Violante.

R: Vengo a apoyar, pues, la reclamación de los vecinos de Sigena, pero por el bien de los catalanes, ya que Sigena puede convertirse en el primer paso del necesario proceso de socialización del pueblo catalán. También, porque el Tribunal de Alta Instancia les ha dado la razón y obliga a la Generalitat de Cataluña a devolver las piezas, va de soi.

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