Cautivo y desarmado el ejercito sanchista …

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“En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército sanchista, han alcanzado los barones sus últimos objetivos militares”

 Así comienza el último parte de guerra emitido por el gabinete de prensa de la Baronía del PSOE, encabezada por la secretaria socialista andaluza, Susana Díaz, tras la que ya se conoce como “Batalla de Ferraz”, por el lugar en que se desarrolló -la sede central del partido-. Una lucha sangrienta y sin cuartel -en formato “comité federal”-, que arrancó el pasado sábado a las nueve de la mañana y se prolongó hasta las ocho y veintiuno del mismo día, cuando el general del bando rebelde, un tal Sánchez, firmó la capitulación de sus huestes: una mini-ejecutiva y un puñado de barones que aún le eran fieles (entre ellos uno al que se la da muy bien mover el esqueleto al ritmo de Queen).

La batalla tuvo de todo: desde urnas de cartón (cortesía de los organizadores de cierto referéndum independentista) hasta envíos masivos de pizzas para desmoralizar al enemigo. Y enmedio, sangre, sudor y lágrimas. “Cambian los nombres, pero los protagonistas siguen siendo los mismos” -confesaba una militante rebelde que pide proteger su anonimato- “antes teníamos al Frente Popular de Judea y al Frente Judaico Popular. Y ahora tenemos al PSOE-1 (Partido Sanchista Obrero Español) y al PSOE-2 (Partido Susanista Obrero Español). Y mientras tanto, la derecha y alguna que otra izquierda, descojonándose”. La militante también señala los curiosos parecidos entre el parte de guerra de la Baronía y otro emitido, también un día primero de mes, pero del año 1939. “El tono es bélico y triunfal. Y la llamada al Orden, clara y explícita. Recuerden si no a Verónica Pérez, lugarteniente sevillana de la General en Jefe de la Baronía (Susana Díaz): ‘La única autoridad (militar, por supuesto) en el PSOE es la presidenta del Comité Federal, que, les guste o no, soy yo”.

De todas maneras, no todo en esta Guerra Civil ha sido rojo o azul. Se sabe positivamente que el bando Rebelde no dudó en su día en pactar con las fuerzas del derechismo más oscuro, ahora convenientemente redecoradas en un coqueto tono naranja. Fuerzas reaccionarias de las que tuvo que echar mano, en su denodado esfuerzo por imponerse en la lucha fraticida. Sánchez, el general rebelde, lo argumenta así: “Eran o ellos o yo. Y, sinceramente: ¿Desde los Felipe González, Guerra, Solchaga, Boyer… alguien se cree de verdad que somos socialistas y obreros?. Entonces, ¿qué más da?”.

Las últimas noticias del general derrotado es que ha sido conducido, cargado de cadenas, a la isla de la Cartuja, donde ha sido lanzado al calabozo más oscuro y húmedo. Sus leales no han corrido mejor suerte. Y la elección de su prisión no ha sido casual: la Baronía ha querido que Sánchez expíe su insolencia en la que fuera la obra magna de los Grandes Padres socialistas: la Expo de Sevilla. Allí tendrá tiempo de reflexionar sobre el poder y la arrogancia, sobre su auge y caída. Y aprenderá, además, humildad y respeto. “Amarás a Felipe por encima de todas las cosas”, reza el primer versículo de los Estatutos del Partido. No lo olvides.

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