El éxtasis místico de Sor Lucía Caram

Ben Trovato, Charnego aMontillado 2016, Galería, OrtoBiografias

En nuestra galería de candidatos (y candidatas) al premio “Charnego Amontillado del año” no puede faltar una insigne charnega agradecida venida de allende los mares como es Sor Lucía Caram, la dominica argentina que afirma sentirse identificada con la Teología de la Liberación pero que no duda en expresar su arrobo místico-amoroso ante el politicastro que con más despiadada saña ha metido la tijera contra la Sanidad, la Educación o los servicios sociales, y que forma parte de ese selecto club de famosetes o famosillos de origen argentino y afincados en Cataluña que con tan patriótico fervor han abrazado en los últimos años la causa del Procés y las estelades, como Gerardo Pisarello, Patricia Gabancho o Álvaro Dante Fachín –sin duda convencidos de ser los continuadores en nuestros lares de la histórica misión de los héroes libertadores como Bolívar o San Martín–, que hasta tienen su propia sección dentro de la ANC, la Plataforma Argentina por la Independencia, y a los que tan generosamente subvenciona el nacionalismo postpujolista a través de su Fundación Nous Catalans.

Sor Lucía, efectivamente, es una pizpireta monja tucumana, versión criolla y pampeana de Sister Act, Sor Sonrisas o Sor Citroën, a la que el hecho de pertenecer a una orden religiosa contemplativa y de clausura no ha impedido saltar a la fama gracias a su participación en varios programas de televisión –lo mismo despotricando en tertulias que dando desenfadas clases de cocina–, y que tampoco ha tenido nunca ningún empacho en declararse pública y repetidamente “enamorada” del ex-president Artur Mas, del cual ha llegado a afirmar que, aparte de ser muy guapo, “es el único político que cumple sus promesas” (aunque sin especificar si las promesas a que se refiere son las de cerrar plantas hospitalarias en Bellvitge, dejar sin trabajo a los profesores interinos de la escuela pública, dilapidar el menguado presupuesto del Departament de Cultura en crear un gran santuario independentista en el antiguo mercado de Born, o bien a otras de carácter más privado y sentimental).

Hay que reconocer, sin embargo, que Sor Lucía no es famosa tan sólo por sus recetas de cocina ni por sus pintorescas declaraciones de amor, sino también por su ejemplar labor social, realizada a través de la Fundación Rosa Oriol en favor de las familias necesitadas y en riesgo de exclusión social: las mismas a las que su adorado Artur Mar no tuvo ningún empacho en dejar con el culo al aire y sin ningún tipo de recursos en cuanto comenzaron los recortes, al suprimirles de un plumazo las menguadas rentas de inserción que percibían a través del PIRMI, y a la vez que subvencionaba el doblaje al catalán de las películas de Walt Disney o abría “embajadas catalanas” (con el eufemístico nombre de “Oficines Exteriors de Comerç i Inversions”) por medio mundo mundial.

Fundación en la que (¿curiosamente?) nuestra monjita cocinera y tertuliana ha venido compartiendo sus labores de beneficencia con la ex-primera dama catalana Helena Rakòsnik, señora de Mas, en un más que curioso trío erótico-político-asistencial que podría dar para un suculento culebrón mejicano o venezolano, pero que en realidad nos remite a una de las más arraigadas tradiciones del peronismo porteño: la del asistencialismo paternalista y clientelar, sustituto espurio y falsificado de la justicia social, y que en la Argentina de los años cuarenta y cincuenta elevó hasta los mismísimos altares a la que –sin duda– debe ser referente místico-político-mediático de nuestra querida Sor Lucía: Santa Evita Duarte del Cuerpo Incorrupto de Perón.

One thought on “El éxtasis místico de Sor Lucía Caram

  • No hay que olvidar la relación con su fundación de la familia Tous (la coleguita de la paella de Trapero en Cadaqués) ahora investigada por Hacienda. Todo queda en la famiglia.

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