Íñigo Errejón pide asilo político a la Embajada de Venezuela

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“No sé… pero desde que me discutí con Pablo pasan cosas extrañas: las paredes manan sangre, me  salen arrugas en mi rostro de quinceañero y en mi cama ha aparecido una cabeza de caballo cortada”.

 El número dos de la formación morada, Íñigo Errejón, efectuó ayer estas dramáticas declaraciones en rueda de prensa, ante medio centenar de periodistas. El acto fue convocado por el propio Errejón para anunciar su petición formal de asilo político a la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela. “Para aceptar mi solicitud, la de Irán me exigía dejarme barba y ponerme una toalla en la cabeza. De toallas voy sobrado pero, desgraciadamente, soy bastante lampiño”. “En cambio” –continuó- “en la de Venezuela sólo me pedían andar en chándal. Y acepté”.

Los motivos aducidos para solicitar asilo han sido, precisamente, esa sucesión de hechos extraños que coincide, curiosamente, con su oposición a las tesis de Pablo Iglesias de cara al congreso de Vistalegre II, donde se decide la estrategia y el modelo de partido: “Primero fue el hashtag #IñigoAsíNoQueTeVamosaRomperLasPiernas. Me decían que el nombre era en broma, pero la verdad es que no me hacía mucha gracia”. Más tarde las paredes de su casa empezaron a sangrar, en un fenómeno que no duda en calificar de “digno de Cuarto Milenio”. “Y un día, al volver a casa tras una dura jornada en el Congreso” –recuerda- “abrí la puerta y me encontré al gato trasquilado y colgando boca abajo”. “Mi gato se llamaba empoderado y me hacía mucha compañía”, comenta, con la voz quebrada por la emoción. A este ataque “vil y miserable, digno de un taurino”, le siguió el hallazgo en su cama “de una cabeza de caballo cortada”. “Imagínate: las sábanas de seda holandesa todas guarras. Dios mío, qué desperdicio”. Pero la gota “que colmó el vaso” fue encontrarse una mañana con que le había salido una arruga en su rostro inmaculado. “Ahí me derrumbé”, confesó. Y decidió llamar inmediatamente a las embajadas de los “países amigos” con un único objetivo: huir.

“Entonces Pablo se puso inmediatamente en contacto conmigo”, recuerda. “Y me aseguró que ni él ni nadie de su Lista había perpetrado esas canalladas. Me dijo que recordara nuestros besos, nuestros debates… Casi le creí”. Pero cuando el líder podemita se ofreció para pagarle el billete en clase business a Caracas, lo vio todo claro: “algo se había roto entre nosotros”. E Iglesias remató la conversación, según él, con una frase enigmática: “Cuando las barbas de la Bescansa veas pelar, pon las tuyas a remojar”.

De momento, la Embajada ya ha contestado que admite la petición y que si Errejón considera que su vida “se halla en peligro”, pone a disposición sus instalaciones para recibirle. “Al estilo Julian Assange”, comentó el funcionario consular Wilson Freddy Vargas Conchudo. Vargas Conchudo declaró además que se le facilitará el Exprópiese Bolivarian Kit, equipo imprescindible para acceder a territorio venezolano: dos juegos de chándales multicolores; un bigote postizo estilo presidente Maduro, confeccionado en cerda natural; un manual para bailar ballenato y un karaoke con micrófono incluido “para sus futuras intervenciones en el programa Aló Presidente”. “El bigote no sé si me pega, pero estoy encantado”, declaró el ya oficialmente primer asilado político de la historia de Podemos.

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