“No, señor juez, no teníamos intención de desobedecer. Todo lo hicieron ellos, los voluntarios. Nosotros sólo pasábamos por allí”

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Artur Mas sorprende por su arrojo y bravura durante el juicio por el 9-N. Se le compara ya con otros grandes líderes que lucharon por la liberación nacional de sus pueblos, como George Washington o Ghandhi.

Artur Mas sigue sin decepcionar a los suyos y demostrando la talla de estadista que sin duda tiene. Ante el tribunal que le juzga por los hechos del 9-N, durante los días que duró la vista, el expresidente de la Generalitat se mostró retador y se encaró varias veces con el fiscal, al que llegó a soltar frases que demuestran un arrojo y un bravura poco comunes: “No señor, no teníamos intención de desobedecer”; “todo lo hicieron ellos, los voluntarios”; “no nos advirtieron de las consecuencias, no señor”; o “a mí no me notificaron nada”. Frases que, según el eminente historiador soberanista Josep Tontana, “son propias de una Héroe de la Independencia y quedarán grabadas a fuego en la memoria del pueblo catalán durante varias generaciones”. Son un ejemplo, en su opinión, “de sacrificio y  lealtad sin límites a la República Catalana”.

Tontana, que recientemente organizó el simposio El Procés catalán. Cómo gestionar el Día de la Marmota, fue incluso más allá y comparó a Mas con aquellos Próceres que en el Pasado lucharon por la libertad de sus pueblos: “Las palabras del expresidente son las que podrían haber pronunciado perfectamente un George Washington (Estados Unidos) o un Ghandhi (India), pasando por un Michael Collins (Irlanda) o un Yassir Arafat (Palestina)”. “Y no se ha puesto delante de un pelotón de fusilamiento, con la pechera abierta, porque ya no estamos en los años 30. Que si no, ya verían”.

Las afirmaciones del prestigioso historiador fueron jaleadas inmediatamente por las dos principales organizaciones soberanistas, la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) y Òdium Cultural. El presidente de la ANC, Josep Sànchez (con el acento así, mirando para Antequera) manifestó, con la voz quebrada por la emoción y los ojos llorosos: “Hay que tener bemoles para decirle a todo un fiscal del Reino de España que uno no tiene intención de desobedecer. Quins collons (“qué cojones”) tiene mi presidente. Estoy tan orgulloso… ¿Ve? Ya me he emocionado”.

Por su parte, Jordi Cuixart, dirigente de Òdium, explicó que “no es tan grave que en el segundo día de juicio la calle donde se hizo la manifestación estuviera más vacía que el desierto de Gobi en agosto”. “Mire usted” –aseguró- “el mes de febrero es frío, muy frío en Barcelona. Por eso estoy ahora repanchingado en el cómodo butacón de mi despacho, con una copa de coñac en la mano y no allí, con una pancartita”. “Además, para la segunda jornada de juicio ya no había día de Asuntos Propios. No querrá que la independencia nos cueste dinero, ¿verdad?”. Tras esta muestra de pragmatismo, Cuixart coincidió con el análisis histórico de Tontana: “Decir “a mí no me líe”, que todo lo hicieron los otros, ellos, los demás, la vecina del Quinto… en definitiva, los voluntarios, es decir ni más ni menos que el nuestro es un gran movimiento cívico y sonriente, algo que surge de la Base, el pueblo catalán en acción, sí señor”.

La única nota discordante la puso la Asociación de Municipios para la Independencia (AMI), quien se quejó de “no disponer de fondos públicos suficientes” para encargar “una nueva remesa de bastones de mando” con los que señalar y jalear a Artur Mas. “Los bastones se desgastan mucho con los traslados” –denunció el portavoz de la asociación- “y sí, ya sabemos que muchos vivimos de esto, pero si no hay escenografía, no hay Procés. O sea, que o nos dan pasta para un atrezzo de calidad, o rompemos la baraja”. Puigdemont prometió estudiar sus demandas.

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