El nuevo impuesto a las bebidas azucaradas servirá para pagar el Referéndum

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Tras el nuevo impuesto a las bebidas azucaradas, la Generalitat valora ahora la posibilidad de gravar el aire que inhala cada ciudadano. Según el proyecto de ley, cada catalán pagaría un canon mensual por metro cúbico de oxígeno respirado.

El resto de España no paga tasas extraordinarias por las bebidas azucaradas. Pero Cataluña, desde el pasado 1 de mayo -día del pagador de impuestos conocido como “trabajador”- sí. “Con ello nos ponemos a la cabeza de los países a los que nos queremos parecer: Francia, Inglaterra”, aseguran portavoces de la Generalitat. Pero la verdadera razón de una decisión que ha provocado estupor entre los catalanes no es ser más avanzados que nadie, ni la salud de los ciudadanos. “La verdad es que estamos más pelaos que las ratas”, exclama Oriol Junqueras, flamante titular de Economía y Hacienda de la Generalitat de Cataluña. “Y claro” -continúa- “¿Cómo vamos a pagar el Referéndum? Se nos va todo en TV3 y en caterings para nuestras embajadas. Algo había que hacer”.

Acuciado por la necesidad -pues el gobierno autónomo catalán ya ha iniciado la campaña institucional para celebrar la consulta secesionista, bajo el lema “Es Nuestro Derecho”- recurrió a lo mejor que sabe hacer: “Cuando no tenemos un puto euro” -explica Junqueras- “lo primero es echarle la culpa a alguien. Eso lo primero. Y ya saben quién tiene la culpa de todo en Cataluña”. “Y lo segundo” -concluyó- “es poner al ciudadano boca abajo y zarandearlo, para ver la calderilla que cae”. De momento, la calderilla saldrá del nuevo impuesto a las bebidas azucaradas, que pagará un señor de Barcelona pero no uno de Bilbao.

Lo malo es que ni aún así cuadran las cuentas de la Generalitat. “Es que el Prusés es como un hijo tonto: te consume todo los recursos y toda la energía. Hay muchas bocas que mantener” -se defendió el líder de ERC- “por eso, y mal que nos pese, estamos valorando la posibilidad de imponer un cánon al aire que respira todo quisqui en Cataluña”. El método de gravamen sería el siguiente: cada persona llevaría encima un sencillo medidor portátil que registraría el aire que inhala. “Sería una especie de contador, como los de la luz, pero en diminuto”, detalló. El medidor, obviamente, sería comercializado por la propia Generalitat -“a ochenta euracos de vellón el aparatito, escolti”- lo que constituiría otra fuente de financiación.

Si la que se conoce ya como “Tasa del Aire” se muestra insuficiente, el ejecutivo catalán no descarta extender el gravamen a los animales de compañía, como perros, gatos y conejos. “¿Acaso la gente no se gasta un pastón en comida para mascotas? Pues, eah, el que quiera lujos, que los mantenga”, bramó Junqueras, anticipándose así a las posibles críticas que generará tal medida.

Eso sí, el titular de la cartera de Economía y Hacienda prometió una pequeña rebaja en el futuro impuesto a los ciudadanos que vivan en el área metropolitana de Barcelona. “Encima de que respiran mierda, tampoco vamos a ponernos exquisitos”, reconoció. De momento, ya se ha iniciado una prueba piloto en la localidad de Santa María de Palautordera, con resultados óptimos. “A una persona adulta y sana” -dijo Junqueras frotándose las manos-, le sacaremos de media unos cincuenta euros al mes. ¡Así sí que habrá Referéndum!”.

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