Tras declarar solemnemente en el Ayuntamiento de Madrid la República Catalana Puigdemont regresa a Barcelona en loor de multitudes.

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Mientras Carmena imponía al “President del nou Estat Catalá” el nardo dorado como chulapo de San Isidro 2017 a Rajoy se le vio llorar mientras Esperanza Aguirre le echaba en cara su falta de hombría en la defensa de la patria.

En la conferencia pronunciada este lunes, 22 de mayo, Carles Puigdemont fue condecorado con el gran nardo dorado, máximo laurel que concede la corporación madrileña a la persona que por sus cualidades representa mejor el talante del chulapo madrileño.

Parece ser que aprovechando la presencia del Gobierno de España y de los reyes en ejercicio –aquí tenemos más reyes per capita que nadie- Puigdemont envalentonado se atrevió a llevar a cabo la solemne declaración de Cataluña como estado independiente.

Subyugados ante el verbo del President, Rajoy rompio a llorar y en acto de sumisión juro la estelada, el rey abrazó a Puigdemont y le llamó “hermano” mientras le traspasaba la banda real. Carmena en éxtasis, como si de Sor Lucía Caram se tratara, asistía a la escena y con embeleso revolucionario levantaba su puño izquierdo mientras entonaba desafinando “els segadors”.

El acto fue seguido mediante una gigantesca pantalla de plasma, autorizada por Colau, colocada en la fachada de “Generalitat” de la “Plaça de Sant Jaume”. Las masas que abarrotaban la plaza entraron en trance. Entre otros se vio a Gabriel Truhan y a Eduardo Reyes cantar loas al presidente en un prístino catalán de Girona. Rápidamente la masa sin orden ni concierto se puso a levantar “castells amb folre y manilles” hasta la fecha no conseguidos: “el 15×3 amb folre o el 20×2 amb manilles” y a bailar sardanas.

A lo largo del día las muestras de alegría explotaban por doquier y escuadras voluntarias llevaban la buena nueva a todos los rincones del nuevo Estado Catalán. En el metro se veían  las muchachadas, con brazaletes de esteladas, recordando amablemente a sus conciudadanos que ya estaban en un estado nuevo y que había que hablar únicamente en catalán. Algunos obtusos que no lo entendían, a modo de broma y con una sonrisa, eran obsequiaos con un cucurucho de papel en la cabeza y marcados con una Ñ gigante en pecho y espalda.

Tras la emocionante declaración de independencia la ministra Cospedal ofreció a Puigdemont los servicios del Ejercito del Aire y este fue trasladado en un Harrier hasta la entrada sur de la Diagonal de Barcelona –rebautizada para la ocasión como “Avinguda del President Puigdemont”-

La recepción fue apoteósica, desde la mañana los catalanes se agolpaban en las amplias aceras de la avenida pertrechados de esteladas y señeras. Las largas horas de espera se sobrellevaron cantando canciones de Lluis Llach y comiendo fuet de Vic –que como se sabe es un alimento con propiedades especiales que hacen del catalán un ser superior-.

El descenso del Harrier sobre la calzada provocó el éxtasis entre la muchedumbre, sonaban trompetas celestiales y el mismísimo Fredy Mercuri se reencarno para cantar junto a la Caballé la nueva versión de su conocido Barcelona: Catalunya, Catalunya.

Puigdemont, de pie sobre el Rolls Royce sobre el que en otrora realizará una entrada parecida otro gran líder, saludaba emocionado a sus súbditos, acompañado de Jonqueras, Forcadell, Nuet, Gabriel, Franco Rabell, Conscubiela, Dante Fachín y tantos y tantos patriotas…

– President, president que l’AVE està entrant ja a Porta d’Atocha, desperti, president, desperti..

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