Trump culpa por igual a fascistas y antifascistas por los sucesos de Charlottesville

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“Si hubiera menos negros cantando rap por la calle, seguro que bajaba el racismo”, afirma el Presidente.

El presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha vuelto a responsabilizar por igual a los grupos supremacistas blancos y a los manifestantes antirracistas por los violentos sucesos del pasado fin de semana en Charlottesvile, y en los que murió una defensora de los derechos civiles, tras haber moderado en un primer momento su discurso a causa de las críticas recibidas.

“Está claro que han tenido responsabilidad las dos partes”, afirmó Trump desde la Torre Trump de Nueva York, mientras se comía una hamburguesa de medio kilo con patatas nadando en kétchup, y su esposa Melania un kiwi desnatado para mantener la figura. “En mi pueblo ya lo dicen que dos no bailan si uno no quiere. Y si los niñatos estos de los derechos civiles no querían salir cobrando y calientes, lo que tenían que haber hecho es no haberse metido donde no les llamaban. Que también tenemos pocas luces, releñe.”

Estas declaraciones le han valido numerosas críticas no sólo entre los votantes demócratas y los sectores progresistas de la sociedad norteamericana, sino incluso entre gran parte de sus propios compañeros del Partido Republicano. Pero él erre que erre, porque cuando un tonto coge un camino, el camino se acaba pero el tonto sigue.

“Y de acuerdo que no está bien ser racista. Pero jolines, es que con la cantidad de negros, indios, panchitos, moracos, y limones amarillos que tenemos en este país, al final no va a saber uno dónde meterse para encontrarse a gente normal y como Dios manda. Que digo yo, que si se viese a menos negros cantando rap por la calle, seguro que bajaba el racismo un ciento por ciento, me juego algo”, afirmó ufano el Presidente.

Y aunque numerosos políticos y figuras públicas norteamericanas como el activista afroamericano Jesse Jackson o el senador republicano de origen hispano Marcos Rubio han realizado contundentes declaraciones públicas en las que desautorizan el discurso del mandatario, el gesto más llamativo de todos ha sido quizá el manifiesto conjunto firmado por los dos expresidentes Bush, padre e hijo. En concreto, en el último párrafo del mismo los Bush afirman que Trump, en pocos meses de mandato, ha conseguido hacer muchos más disparates que ellos dos juntos en dieciséis años sin dejar de cagarla, que incluyeron el desastre de Afganistán, el atentado de las Torres Gemelas, y las dos Guerras del Golfo.

“En pocos meses de mandato, ha conseguido hacer muchos más disparates que nosotros dos juntos en dieciséis años sin dejar de cagarla”, afirman en un comunicado los dos expresidentes Bush, padre e hijo.

El que sí que ha recibido muy positivamente las declaraciones del presidente Trump ha sido el líder del Ku Kux Klan, David Duke, que se quitó en exclusiva el capirote blanco de penitente para confiar sus impresiones al enviado especial de Charnego News en el estado de Virginia. “Ya sabíamos nosotros que podíamos confiar en él, cuando le ayudamos a llegar a la presidencia”, afirmó mientras observaba con atención a nuestro corresponsal para decidir si era lo suficientemente blanco para su gusto, o una peligrosa mezcla de latino, judío y árabe, cosa que no parecía tener clara del todo. “Entre esto, y lo de Corea del Norte, con un poco de suerte empezamos una Tercera Guerra Mundial y conseguimos que se nos vuelva a respetar en el mundo de una vez por todas.”

Aunque el más inesperado de los apoyos que ha recibido Donald Trump por sus declaraciones ha sido el del historiador catalibán Josep Abad, el mismo que recomendaba hace poco la supresión del nombre de Antonio Machado del callejero de la ciudad de Sabadell por considerar que su inclusión en el mismo era la consecuencia de “un modelo sub-cultural franquista”.

“Si se fija usted bien en las imágenes de Charlottesville”, afirmó el subvencionado historiador vallesano, “verá que los manifestantes estos que dicen que son antifascistas llevan banderas republicanas españolas, pero ni una sola estelada. Y además, en todo el rato que duró la manifestación no profirieron ninguna consigna a favor de la independencia de Cataluña, que debe ser un objetivo prioritario para todo demócrata en cualquier parte del mundo.”

“Por ello está claro –acababa rematando el historiador– que, bajo esa aureola progresista con que se revisten los manifestantes, lo que debe haber en realidad es una operación anticatalanista, probablemente organizada desde las cloacas del Estado Español, y abiertamente hostil a la nación, la cultura y la lengua catalanas”.

Y tras decir esto, el historiador consultó su correo en el móvil para ver si le habían encargado ya algún otro informe o si le había caído alguna subvencioncita; porque, aparte de la militancia, hay que ir también haciendo algún rinconcito para la vejez, que la vida está muy achuchada…

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