Tengo el corazón partío….. entre Nuria e Inés

Farragüas, Los Pijoaparte

Mi vida es un bolero que me parte el corazón.

Andamos instados, 155 mediante, en otro vodevil electoral en Catalandia y yo quisiera votar a dos mujeres. Porque son las mujeres –volver a la matria, la matriz, “que nos iguala”, y menos a la patria, el patrón, “que nos separa”– las que nos salvaran de esta dèria –monomanía esquizofrénica– en la que nos tiene instalado el prusés.

Podría pararme a darle palos a los maricomplejines del PP –que la palabreja la use Jiménez Losantos no la hace menos eficaz, ni menos descriptiva– por su 155 flojito, muy flojito, y su falta de valor político para darle un hachazo real al secesionismo. ¿Qué es eso de que el Senado le concede 6 meses y él se limita al día siguiente a convocar elecciones? Está claro que para Rajoy el separatismo es un Miura de 600 kilos, y él solo es un maletilla acojonao.

Véase, si no, cómo les torean los letrados de la Generalitat denunciando sin permiso de la autoridad competente –Méndez de Vigo– en el tema de Sijena, y la respuesta melindrosa del ministro: ni siquiera se le ocurre sancionar a los díscolos, sino que les anima a recurrir en casación, ignorando que el ejercicio del poder político implica hacer política.

El Gobierno no tiene control real sobre la Generalitat, sólo hay que ver cómo decoran las paredes y los tablones de anuncios de alguna Consellería en los últimos días.

Pero hablaba yo de mi poli-amor, sin tener muy claro si lo mío es político o amoroso o ambas cosas a la vez. Sí, más bien lo último, pues si fuera sólo amoroso hasta optaba por tirarle los tejos a la Marteta, ya saben que a mí, como buen pijoaparte del Carmelo, siempre me fue mucho la marcha con las catalufas de casa bona, como diría Marina Pibernat. Mi poliamor, sin embargo, es por Nuria Suárez y por Inés Arrimadas; ambas del alma mía.

Dos mujeres de armas tomar, que se han puesto al frente de dos candidaturas muy distintas y sin embargo tan complementarias. A ver cómo se lo explico. Bueno, se lo explico todo: lo de “armas tomar”, y lo de complementarias. Más difícil lo último que lo primero.

Están las dos en sazón; quiero decir, de muy buen ver. Una, toda frescura juvenil, y la otra, todo madurez bien llevada. ¡Hermosas! Hermosas e inteligentes. Nada tan atractivo en una mujer como la inteligencia, como la sabiduría. ¡Qué tándem harían! Una de presidenta y la otra de vicepresidenta –tanto monta, monta tanto–… ¡La revolución catalana! Freno al secesionismo y reparto de la riqueza. ¿Se imaginan? Otra Cataluña es posible. ¿O es un imposible?

Ya lo dice el bolero ¿Cómo se puede querer dos mujeres a la vez y no estar loco? Pues ahí me tienen, con el corazón en un puño y sin saber a quién amar-votar. Y es que si la Arrimadas se arrimase más a la izquierda uno estaría encantado, y si además se acordara de denunciar la “inmersión lingüística”, ésa que sirve para adoctrinar a los niños catalanes. “Catalanizar” decía el documento de 1989 que redactó el pujolismo, mucho antes de lo de “españolizar” de Wert y que hace que tantos catalufos de bien se lleven las manos a la cabeza como si les hubieran mentado a la madre.

Y a mi amigo el Garrido le pasa lo mismo, él no lo dice pero se lo veo en los ojillos cada vez que sale la Arrimadas por la tele. Él hace como que no, pero se lleva el vermú a los labios y lo paladea lentamente, sin apartar la vista de la pantalla, mientras la Inés habla. Lo que pasa es que él lo tiene más jodío para reconocerlo, porque aún medio anda con los Comunes, y para la gauche divine esa del Domènech y compañía, Ciudadanos son como el demonio con cuernos y rabo; porque les echan por tierra toda la pamema del catalanismo popular y del derecho de autodeterminación, y porque se les llevan los votos de los charneguitos de Badia y de Bellvitge, de Verdún y del Carmelo.

A la Nuria la eché de menos por el Carmelo, pero me dice el Faneca que estuvo por la plaza Roja de Ciudad Meridiana en buena sintonía con los vecinos. El Faneca es que se ha hecho más de izquierdas y está en mesas con los de Recortes Cero y me dice que las gentes le explicaban a la Nuria por qué no había esteladas por los balcones. “Es que aquí somos españoles, catalanes, negros, chinos… internacionalistas, y lo que nos preocupa es cómo tienen amontonados a los pacientes de urgencias en los pasillos del Valle Hebrón, ¿sabe…?”. Y ahí es cuando sale esa pasionaria que lleva dentro Nuria y empieza a explicar lo de redistribuir la riqueza y lo de la unidad de los trabajadores. ¡Y no ha venido a verme al Carmelo, cachis!

Tampoco he visto a la Inés; bueno, sólo por la tele, que a ella la sacan mucho, y que s’ha puesto mu elegante…

Lástima que en ese gobierno de la Arrimadas no esté la Nuri. Lástima que entre las ínfulas de Iceta no contemple el necesario pacto. Lástima que el Domènech sea tan sectario: mejor un morreo a la Inés que al Pablemos, ¡dónde va a parar! Tú, Xavier, marca la cosa económica controlado por la Nuria, ¡que sabe más que tú!. Y la Inés a poner orden en la Escuela Catalana, en la prensa y en TV3, y a desmontar todos los chiringuitos del secesionismo. Y sobre todo venid las dos por el Carmelo que tengo ganas de veros, pero sin prisa, con una cervecita por la calle Llobregós al lao del Mercado. A las dos.

¡Os espero!

Y el 21 a votar….. y yo con el corazón partio.

Farragüas.

El Carmelo. Farselona. Diciembre 2017

One thought on “Tengo el corazón partío….. entre Nuria e Inés

  • Me encanta el tono del artículo, fresco, desenvuelto y de vuelo amplio al mismo tiempo.
    Por cierto, acabo de descubrir este medio, ¡así que saludos y gracias a los que lo hacéis!

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