Yo me pido género analógico.

Farragüas, Los Pijoaparte

Podemos pide que los menores de 16 años puedan elegir la identidad de género que figure en su DNI

Reviso mi DNI a la búsqueda de mi identidad de género y no la encuentro; eso sí, encuentro mi sexo/sexe (qué cosas: el “Estado Español opresor” es bilingüe en Cataluña) y veo que pone “M”, que supongo quiere decir masculino o macho. Deduzco que, salvo error u omisión, mujer no quiere decir.

Alguno dirá que a qué viene esta chorrada. Pues bueno; viene a que acabo de leer en el “20 minutos” que Podemos pide que los menores de 16 años puedan elegir la identidad de género u opción sexual que figure en su DNI. Y a que, con independencia a que yo sea favorable a que cada cual con su body haga lo que le salga del chichi, quisiera enmendar la propuesta, ya que no tengo claro que mi opción sexual, ni la de nadie, deba salir en el DNI, dado que es algo que pertenece a mi mismidad y de lo que no me apetece ir por ahí haciendo publicidad. Mis opciones sexuales ya se enteran de mis querencias… ¡se lo aseguro!

Es muy grave que el Estado Español –porque en esta ocasión toca hablar del estado, que no hay que confundirlo con España–, o el que sea, quiera saber mi orientación sexual. Ante una propuesta como esa, en cualquier país de Europa los ciudadanos sentirían amenazado su derecho a la intimidad. Que yo sepa, los hijos de la Gran Bretaña no tienen DNI, y cuando quisieron imponérselo se montó la de Dios es Cristo porque se atentaba contra los derechos civiles y el derecho a la intimidad.

Por otro lado, ¿por qué sólo para los de menos de 16 años? No es poner una etiqueta (por no ofender a nadie hablando de una estrella) en la manga de la camisa, pero sí exponer a los menores a una identificación publica que puede ser mal utilizada por personas desaprensivas.

Por otra parte, a mí eso de que me reduzcan a una tipología reducida, valga la redundancia, en mis opciones sexuales, siempre me ha parecido algo maniqueo. Estoy más cerca de José Luis Sampedro en su obra “El amante lesbiano” (obra que perdí tras mi primera separación), cuando para definir la sexualidad (identidad sexual) utiliza varios parámetros que nos hace complejos y diferentes.

Si ponemos la identidad de género en el DNI, acabaremos poniendo la identidad política. A saber: comunista, liberal, podemita, nacionalista, centro-izquierda, neo-liberal, socio-liberal, socialdemócrata de derechas, anarco-nacionalista, capitalista-libertario… Y, si ponemos la identidad política, acabaremos poniendo también la identidad de pertenencia: catalanista, españolista, euskaldunista, soberanista-españolista, tonto-el-culo y demás gilipolleces.

Yo, si seguimos con la idea de meter en el DNI cosas que son sentimientos, me pido “analógico” –lo de no-binario no me acaba de entrar en la sesera– para todas ellas, o, en plan fisno, “ecléctico”, que queda súper guay y chachi piruli.

Farragüas.

Carmelo. Farselona. Febrero, 2018

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