Truhán monta un concurso de lapos con la foto de Borrell como diana.

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“Es que Borrell no sabe más que crispar. Tendría que tomar ejemplo de mí, que soy la alegría del Congreso.”

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Según afirman diversas fuentes de toda solvencia (pero que han preferido mantener su nombre en el anonimato más cauto y precavido), el diputado esquerroindependentista Grabiel Truhán habría sido visto en las últimas horas organizando un concurso de tiro al blanco en un lugar indeterminado de la Casa de Campo de Madrid, con una gran foto de la cara del ministro de Asuntos Exteriores Josep Borrell como diana, y en el que se utilizarían toda clase de lapos, flemas y escupitajos multicolores como únicos proyectiles permitidos y recomendados.

Esta iniciativa lúdico-deportivo-cultural del diputado Truhán –más conocido en los mentideros parlamentarios como El Charneguito de Santako– habría tenido lugar tras la trifulca del pasado martes en el Congreso de los Diputados, en la que un diputado de Esquerra Republicana de Catalunya habría presuntamente lanzado un escupitajo contra el ministro Borrell después de que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, expulsara a Truhán de la cámara por desacato a la institución y a su persona, y por chulapo verbenero.

“Lanzar lapos contra un ministro es libertad de expresión, como quemar banderas de España o inundar las calles, escuelas, hospitales y manicomios de Cataluña con esteladas, carteles y churritos amarillos”

A preguntas de nuestro corresponsal en la Villa y Corte, el diputado Truhán ha afirmado –tras arquear sus muy bien cuidadas cejas con una dosis de sorpresa calculada, y perdonarnos provisionalmente la vida con un parpadeo sutil de sus ojillos entrecerrados– que lanzar lapos contra la foto de un ministro es, además de un divertido deporte, una legítima forma de ejercicio de la libertad de expresión, como puede serlo quemar banderas de España o fotos del rey, o inundar las calles, plazas, escuelas, hospitales y manicomios de Cataluña con esteladas, carteles con la cara doble del capitán Haddock pidiendo la libertad de los préssecs polítics, y churritos amarillos de todos las formas, tamaños y materiales, sean o no hipoalergénicos o biodegradables.

“Y es que además, él se lo ha buscado”, afirmó muy chulapamente el diputado Truhán, refiriéndose al ministro Borrell. “Esas cosas le pasan porque es un hooligan y no sabe más que crispar. Tendría que tomar ejemplo de mí, que todo el mundo me quiere porque soy la alegría del Congreso”. Y después de contestar a nuestras preguntas, salió por una puerta trasera del hemiciclo, bien escoltado por la Guardia Civil, para evitar a la multitud de fans entusiasmados que le aguardaban, en la Carrera de San Jerónimo, dispuestos a expresarle su simpatía.

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