Bubónica y Alarico, un amor de lo más bonico

Ben Trovato, Breogán ibn Maymun, Greguerías

Por Breogán ibn Maymun

En el instituto “Juan de Mariachi”, ya saben aquel instituto ultraliberal, y antiestado que pese a estar formado por funcionarios y demás afines al estado mínimo, recibe cuantiosas subvenciones de organismos públicos, se ha celebrado este año, la segunda edición de los premios “talibán liberal del año”, en sus diversos apartados, periodismo, economía, agitación y propaganda etc…

El galardón en el apartado de economía, ha recaído, en el economista británico Michael Lin, internacionalmente reconocido por sus obras tales “Como reduje la esperanza de vida en el Reino Unido”, “Reducción del coste de las pensiones, con estafa piramidal”. En esta ocasión ha sido premiado, por su obra “30 años de la caída del muro de Berlín, a falta de adversarios, sigamos dando por saco con el marxismo”. Prologado por el afamado exguerrillero maoísta peruano, Efraím Berbe que tras dejar el dogma marxista ha abrazado el dogma de la virginidad de María, siendo ahora prelado y supernumerario del “Opus Dei”. En dicho prólogo pide perdón, por estar en su juventud en manos de Satán, y concluye reflexionando sobre su fe –“Jesús había expulsado a los mercaderes del templo, no dejando a fenicios y griegos vender sus productos en régimen de libre competencia ofreciendo ofrendas de mejor calidad”–, concluye este entrepeneur.

Tras un breve discurso del economista británico, y un cálculo rápido por parte de los organizadores del acto de la curva de demanda del Jerez consumido por el premiado y ante el dilema moral de tener que llevarlo a un “hospital público”, se procedió a intervenir y ejercer el monopolio de la violencia al premiado que con una mano cogía la botella, que una camarera llevaba a la cocina, y como si del final de lo “Que el viento se llevó” se tratase concluyó diciendo:

–Me podrán quitar la botella, pero nunca la borrachera–concluyo diciendo– a Von Mises pongo por testigo que esta coacción contra mí “libertad individual”, no quedará sin castigo–. Desaparece su figura en la cocina, parece que se bebió todo el “ponche rojo”,– un precedente peligroso–, afirma Juan Ramón Raro, anfitrión y organizador de estos prestigiosos premios.

El evento continuó con una cena, donde el afamado economista y organizador del evento, lanzó un breve, y liberal discurso, donde remarcó la importancia de la libre elección de mujer, (de cualquier amigo), hasta el arma con la que matar a tu tertuliano preferido, concluye con este “Speech”, final:

“Espero que estén disfrutando de esta cena– añade a continuación– sólo serviremos un plato, para que no coman por encima de sus posibilidades–, sírvanse recortes de cerdo, tenemos para beber “Soberano”, (entre comillas), y como saben que nada es “gratis”, cada trozo de tarta será cobrada con sus respectivos intereses. Y ya para finalizar aunque creemos en la “iniciativa individual”, tenemos camareras, debido a que no creemos en el salario mínimo, son triempleadas, así que no las fatiguen”.

Se acerca Luis To, joven yuppie y triunfador donde los haya y orgullo de cualquier padre de familia aparta a un lado al organizador del acto, y le pregunta:

–Qué, ¿ como va de lo de mi hermano?– tira palante?–.

Ah no, no Luis, yo estoy en contra del capitalismo de estado, o del que crece a la sombra del poder menos para subvenciones a entidades ultracapitalistas, claro esta–.

–Coño Ramón es sólo meterlo de bedel en el ayuntamiento–, responde malhumorado el yuppie.

–Ya pues contrátalo tú, que es tu hermano–, replica el liberal .

–Pero si no sabe ni leer– dice preocupado–

–No te preocupes el Darwinismo social, la joputez Española y los documentales de Leones Africanos harán el resto– le dice cogiendo por el hombro al emprendedor–.

Comienza la comida, entre conversaciones de todo tipo e interés, la niña y el novio anarquista, lo de venarear en Baqueira o en Suiza, que si bueno que ser cristiano no es incompatible con la aplicación del liberalismo, que si la doctrina social de la iglesia está influida por un bedel del Vaticano, que era marxista, que mejor método era ideal para la reforma de las pensiones, ¿matar a los abuelos?, o ¿aumentar la edad de jubilación hasta los 90 años?.

–Camarera, camarera,– solicita Juan Ramón Raro, a una de las pobres camareras triempleadas–

–Digame patrón– pregunta a punto de sufrir un desmayo por agotamiento–.

–Vaya a la nevera, tengo allí mis 3 kilos de carne picada de trabajador precario– prepárela y sírvamela, pero, por favor, con un poco de salsa, para que tenga buen sabor, no quiero la carne muy roja más bien que salga quemada– concluye el anfitrión del evento–.

–De acuerdo patrón– asiente la empleada caribeña, con más cansancio, que un padre con un hijo de 50 años en casa–.

–¿Así que sólo un plato, para que no comamos por encima de nuestras posibilidades?, Eh?– replica, irónicamente el comensal que estaba contiguo a Raro–.

–Hombre aún hay clases Antonio– responde el economista.

Antonio Esprivado, filósofo, economista y el primer perroflauta de derechas, muy querido por su público, tanto como el de Mick Jagger, ambos han hecho un trato: el primero que se muera en directo, se fuma el hachís del que espiche, siempre llena en sus eventos; ya que como la banda Británica, pese a sus pausas, disertaciones, nunca se sabe cuándo se les puede ver a ambos por última vez.

–¿Te hace?, está recién liado–pregunta pícaramente el sabio.

–No!!!– responde tajantemente el joven gurú de la economía–.

–ahms– ¿que pasa hijo que no fumas?– interroga con extrañeza el venerable anciano–.

–No es eso Antonio– remacha Raro– es que lo has obtenido en régimen de monopolio, y me niego a consumir productos de agentes económicos, que actúen en régimen de monopolio–.

Esprivado se le queda mirando, como cuando un imberbe militante de Podemos, (el partido político sectorial, en defensa de los jardineros), le dijo que la palabra Plusvalía, significaba “mastevale”, o en su defecto ‘ojo con lo que haces”.– pero a ver hijo, ¿que culpa tengo yo– sonrisa socarrona por medio– de que Osvaldo y su banda de los “Burger kings”, tengan el monopolio de la venta de hachís en mí urbanización?, si además su atención al cliente– destaca el pensador–, y la cantidad de clientes fidelizados, que tiene, así como su hermana en el piso que te atiende en bata, les hacen muy fuertes en el mercado local.

A lo que responde el ingenuo liberal– bueno , ¿porque no fomentais tú y los vecinos, la libre competencia?–.

Tras unos segundos de silencio, responde el sabio liberal– porque no queremos morir, hijo, no queremos morir– continúa fumando–, míralo por el lado bueno, estamos apoyando a un joven emprendedor, y no como en otras ocasiones, a guerrillas marxistas– concluye el filósofo hippie–.

Bueno trae pacá el canuto –responde el joven economista–, ambos fuman el canuto de manera poco liberal, ergo socializado.

–¿Como llevas las reformas de la casa de Serrano?– pregunta el veterano intelectual al joven anfitrión, del evento–.

–Muy bien, pero yo y mi pareja hemos decidido aumentar el gasto, de modo keynesiano, hemos decidido, hacerlo poco a poco, primero la cocina, después ya veremos.

–Ese es mi chico,– felicita Esprivado–, poco a poco, como el desmantelamiento del estado del bienestar.

2 horas después:

–Pero que me deje entrar, botarate!– grita un hombre de 1,50– es lo más parecido a un furby  que he visto en mi vida– decía para sí el guardia de seguridad, apostado en la entrada del local, donde se realizaba el acto de entrega de premios.

–¿Que sucede aquí?– preguntá Raro al guardia, tras salir más rápido que un fondo buitre, de un país bolivariano, a la entrada del local–

–Un menor que está intentando entrar en el local, señor Raro– replica, el guardia mientras intenta que no se le escurra el susodicho, con la rapidez con la que Mariano mucho Mariano, escurría las preguntas de la prensa–, Raro hace al guardia a un lado y le dice al oído, como cual amante amazónica,– suéltalo que es Alarico Jomeini Los Vientos, es uno de los premiados–, tras unos segundos de silencio eterno, Alarico mira al guardia como cual gremlim recién mojado, el guardia lo ve con mayor repulsión que cuando tuvo que limpiar el trastero de su casa, lo suelta, le acaba de temblar todo el espinazo,– pase, pase, espero sepa disculparme–, dice con voz angustiada, como cuando ves algo desagradable, que quieres que se aleje pronto–.

–libertigiga– le espeta el locutor– seguro que eres esbirro del polanquismo– el guardia de seguridad, exmilitar, veterano de la guerra de Irak y sicario en sus ratos libres, y 5 dan de ostias, y cinturón negro de homeopatía, nunca había estado tan asustado, ni nunca había visto tanta mala virgen, concentrada en un solo individuo, y albergada en apenas 1’50–, parece que después de este incidente, se retiró del mundo en un convento de monjes cartuchos.

Tras las disculpas de turno, y súplicas varias, Alarico recibe su premio al mejor periodista “talibán liberal del año”, trepa hasta la tribuna, y comienza un breve discurso, donde desde los mantras habituales, libertad sin concretar en que, comunista el que no bote, mi primer despido improcedente, sicavs for “Dummes”, libre iniciativa del poder político, si eres pobre es porque quieres, estado fallido en Somalia, ejemplo de estado mínimo. Alarico termina el Speech, con unas bellas palabras, emocionado como cuando conoció a Reagan, finalizó diciendo– quería agradecer este, borriquer (así se denomina dicho galardón), a mi esposa, pero también a mi abogado Argentino Ernesto Fado, sin él, a estas horas continuaría en “Alcalemeco”, por insultar durante 15 minutos diarios, durante una semana en “Prime Time”, en prosa, en verso, y en diversas lenguas indoeuropeas, a Ruiz Petardón, político que siempre quiere ser enrollado y encantador, sujeto que por ello y por medir más de 1’50, me ha causado más repulsión, que cuando veo a un Catalán en Madrid, riéndose del Chotis, noble y ridículo baile, que iguala en risión, al creado por un andaluz, la Sardana–.

Después de un cóctel, y unas cuantas curvas de demanda sobre la mesa, y debatir entre usar la tarjeta de crédito de una caja o la de un banco, y previo reparto de dividendos entre  el camello, el jefe de recursos humanos, de madrugada, termina el evento. El local ha quedado vacío, las pobres camareras triempleadas, ahora limpian el local, Osvalda María más cansada que un Español, con las repeticiones de “verano azul”, se queda rendida ante la mesa principal,– ¿esto que es?– se queda observando a una especie de polvo que había quedado en la mesa– lo palpa, lo huele, lo ingiere, y termina la limpieza del local con más rapidez, que un libro escrito por Don Manuel Fraga–. El asombro de sus compañeras es enorme,  y siguiendo su ejemplo, esnifan el tónico revulsivo.

Llega 30 minutos después el premiado en la sección de agitación y propaganda, transportado por un mensajero, de “aiguason”, es un bot creado por el gobierno del “Doctor Sánchez” y Miniabalos para alabar la gestión del gobierno, este bot que posee inteligencia artificial, (es decir que parece inteligente, pero no lo es), el bot Iván Peguijero, observa que el local está cerrado, así que a su transportador le comunica con lenguaje inclusivo– nos largamos; de camino voy escribiendo una crónica del premio que he recibido– el repartidor de aiguason, Marcelo Dealbal, ingeniero nuclear venezolano, que trabaja en el mundo del reparto– ¡oye pero si no ha habido tal evento!– y usando el tono del computador del coche fantástico, con sornera condescendencia, espeta al caribeño– Ay panchiwei, yo he visto cosas que jamás imaginarías, he escrito artículos sobre la independencia judicial en el Estat opresor, he visto personas con contrato fijo y he escrito sobre ello, he ido a la mina y he escrito que como en España en ningún sitio, he visto cuñados sin palillo, y he escrito contra ellos por ello, y mañana desapareceré del Twitter como lágrimas en la lluvia–.

En calles contiguas y a las 5 de la madrugada, Alarico en poder de un premio, y con una cogorza más grande que la deuda externa de Grecia, amigable, sonriente, cercano…al coma etílico, charla con Tedejo a unas cuadras, catalán no independentista, pero catalán al fin y al cabo, al que le critica su tibieza, frente al “sepagatigsmo”, catalán, – te estás ablandando, te dejo– explica el locutor liberal–, mira que parecerte mal, mi propuesta de bombardear con Napalm Barcelona, tras el “referendum”, del 1 de octubre, sólo porque el color naranja, te recuerda a “Ciudadanos”, te me estas ablandando, Tedejo– a lo que responde con su darbeica voz– ya sabes que soy físico nuclear, dejame un tutorial de YouTube y dos meses, y fabrico algo más efectivo–..

Bajando por las pequeñas callejuelas madrileñas, Alarico, Raro y Tedejo, rodeado de sus cachorros liberales, entre  Rolex y algún cilicio riendo todas las ingeniosidades, del trío liberal, pasando por el círculo de bellas artes, nido de progres subvencionados, el grupo se cambia de acera, Alarico continúa con su cogorza, se detiene enfrente de una librería o eso parece en principio, en 3 dimensiones vislumbra en la obscuridad del escaparate, unos títulos más absurdos, que los que encontraba en el ático de Rouco, cuando lo esperaba para hacer una audiencia, con el exdirigente de la conferencia episcopal y dueño de la cadena Koipe, para moderar su línea editorial, o al menos que insultase en Latín, así nadie lo entendería al menos. Colocados entre  “Stands”, y luces apagadas observaba el liberal, curiosos títulos, tales como “Com arrivar a fer ponts abans Espanya i Catalunya, altre vegada”, libro conjunto de la asociación Catalano–Madrileña, de políticos imputados en casos de corrupción, “Bolets del Ampurda, con ens mengan per arrivar a la llibertat”, “Diccionari Catala–Castella per parlar amb “Ñordos”. Alarico aún a riesgo de perder el equilibrio, mira hacia arriba, doble, como la distancia de sus competidores radiofónicos, en cuanto audiencia se refiere, “librería blanquea”, otro chiguinguito de la “Generalidad”, con ese dinero Santi (un auténtico Español), podría hacer un “Spot electoral”, en condiciones, a caballo y con un Photoshop decente, en fin,– mare meva–, dice su compañero de juerga catalán–, tots els llibres amb un 3 per cent de descompte, no tenem solucio, pitjor qui la viavilitat del PP a Catalunya–a lo que interrumpe Alarico– no hables Catalán aquí, por dios, que tengo una reputación,– perdón, perdón– replica Acierto Avegadas, es que no lo puedo evitar, como reírme de los gaggs del dúo Sacapuntas, todos tenemos un lado oscuro.

Alarico, Acierto, y su joven tropa capitaneada por el profesor Raro,–Esprivado, se ha tenido que ir–explica Raro a todo el grupo– no si tenía a nosedonde a ácido– y que no nos ha podido acompañar–continúan caminando por la gran vía, mujeres que ofrecen compañía, jóvenes repartidores nocturnos, el ministerio de Sanidad custodiado por un guardia civil,  con Subfusil en mano, y fumando, detrás de un gran cartel “El tabaco mata, ya lo sabemos, pero tú sigue comprándolo”, turrones catalanes, amanece en el centro de la capital mesetaria.

Son las nueve de la mañana, una hora menos, por el expolio fiscal que padece Carolingia en la ciudad condal, y Alarico amanece solo en un banco, más sólo que Alfonso Guerra, hablando de lo que es la izquierda, en un congreso del PSOE, al parecer ante la negativa unánime del grupo de liberales de coger un medio “público” de transporte “colectivo”, y siguiendo la filosofía de la misántropa liberal “Anita Ranck”, conocidísima por su ideario “Maricón el último”, o “Mirarse el ombligo es lo más divino”, a través de grandes obras “Ser sociópata a través del liberalismo”, “Anarcocapitalismo, para grupos de crimen organizado, como gestionar tú propia ley de la selva”, decidieron dejar tirado al pobre Alarico, y Acierto siguiendo su instinto Carolingio aunque Botifler, no estaba dispuesto a pagarle un taxi de regreso a su domicilio.

Más enfadado de cuando lo purgaron de la cadena “koipe”, Alarico desciende del banco, tras unos minutos de descenso, y con una resaca más grande que el número de parados en España, los escasos transeúntes de este fin de semana en la capital ñordonesa, se quedan mirando al afamado comunicador, como los muñecos de “Barrio Sesamo”, con sus cejijuntas cejas, su cara de ira, hacen llorar a un niño en el colo de su madre, al fondo como una horca asesina gigante se tratase, la estación de Atocha, se dirige a coger un tren de cercanías para dirigirse a su domicilio. Cruza la calle con cierto respeto, no vaya a encontrarse con Ruíz Petardón, o algún empleado del diaria “AVECES”, que gracias a una intensa campaña de Alarico, años ha, estuvieron a punto de quedarse sin empleo, cruza la calle, pese a estar el semáforo en rojo, Alarico siempre estuvo en contra del “marxismo cultural”, incluso en los semáforos, recibe un mensaje de WhatsApp de su esposa– ¿Que dónde andas?, que ya está aquí Bertín, para grabar el programa de “Casas de ricos, para dar envidia a los pobres mileuristas”,– a lo que responde el liberal– en una hora llego, sírvele un café, pero no en el salón de la Biblioteca, que con tanto libro, puede sufrir un ataque de ansiedad.

Y una combinación interestelar, al estilo de cine de ciencia–ficción, una escalera resbaladiza de un vómito de un joven botellonero, el enfado de Alarico de no poder reeditar los enigmas del 11–M, cosa que recordó al entrar en la estación, y sonando “despachito’ reggaetón en homenaje a la burbuja inmobiliaria, todo junto le hizo patinar, como un político hablando con el micrófono abierto. Oscuridad.

Joer Vicentaco, tronco como necesitaba salir hoy,– agradecido, charlaba animadamente con su amigo del alma Ricardín, este heavy cuarentón, Vallecano, hijo del Rock and Roll y de Pepa, carnicera 40 años de duro trabajo, para que su hijo ponga en peligro su matrimonio, por culpa de que su nuera prefiera llamarle AC/DC a su hijo recién nacido, en lugar de Satriani, como su hijo desea, tensa discusión, aplacada con una salida nocturna, para ver a Barón Rojo.

Ando preocupado,–contesta Ricardín– como a Jimmy Page, al casarme con una Colombiana, me ha salido un “Reggetoner boy”, cuando yo falte, que serán de mis amplis?, y la guitarra?, y los discos?,a punto de llorar como cuando vio a Jimmy Page, cambiarse la dentadura en pleno concierto, bajando por el mástil de su guitarra como si de un tobogán se tratase. Vicentaco lo coge por los hombros, lo comprende, sabe lo que se siente: un vacío mayor que esos padres cuyos hijos estudian historia del arte.

Avanzan a través de la estación para llegar a la entrada del metro, a punto de llegar a su meta, observan perplejo un curioso cuadro, un locutor famoso inconsciente en un banco, dejando su cuerpo en forma de “svástica”, balbuceando, “España se rompe”, “España se rompe”, Ambos se quedan mirándolo como si fuese un jabalí en un zoológico, ¿Que podrían hacer?,  ¿sacarse un selfie?, ¿avisar a los de seguridad?; pues no, comprar un billete de para el primer tren que salga de Atocha en los 20 próximos minutos.

––Joer, que mal me ha caído siempre este tío– explica Vicentaco a Ricardin– a lo que su tocayo heavy le responde– alguien que mete un pasodoble como intro de su programa, merece un castigo muy heavy, de un heavy– ambos se miran, sonríen, miran el panel horario de salidas, miran en la sala de espera buscando la aprobación tácita de 3 personas que se la dan inmediatamente, sustraen la cartera de Alarico, le birlan 90 euros, y un pase VIP para el palco del Real Madrid, le compran el billete del primer tren que sale dentro de 15 minutos a Carcelona, (ciudad de embestida, donde todo el mundo es sospechoso, aunque se demuestre lo contrario), la capital de Carolingia, esperaba ver de nuevo a aquel hombre que tanto la quiso….. verla bombardeada con Napalm, una ternura de hombre en definitiva.

El de seguridad se hace el Sueco aunque sea Ucraniano y vecino de Ricardín, y con discreción y tan sólo con el inusitado interés de 35 pasajeros que esperaban en el andén, introducen a Alarico en el Ave sillegamosatiempo con dirección a la ciudad condal. Ambos salen con el deber cumplido, han ayudado a reducir la polución en Madrid, aunque sea sólo por unas horas, ya que los malos humos de Alarico, producen el 60 por ciento de los gases de efecto invernadero en la capital mesetaria, Vicentaco y Ricardin, parten a sus guaridas en sus barrios del extrarradio madrileño, no sin antes, invitar a dos chicas reggetoneras , a un Chocolate y unas porras, (al final es adonde los mandaron las chicas a estos heavies, lo de la ducha o no parece que tenso el primer contacto), porque sí heavies, pero eclécticos el amor, y la cinturita de avispa, rompen barreras entre  tribus urbanas.–oye Ricardin–apela el heavie a su tocayo– sabes que nunca cambiaré de chaqueta, ni aunque fuese de cuero, pero creo que debo retirar todo lo que dije del  reggaeton—ambos se miran como si supieran, que están pensando lo mismo– por las chicas de los vídeos?– eh sí…–replica este hijo del Rock and Roll– Yo también– dice cabizbajo, su tocayo, el metro serpentea Madrid, para escupirlos en una seca mañana mesetaria en el extrarradio.

Mientras tanto en el tren, con destino a la húmeda ciudad condal, Alarico permanece inerte, seco desplomado en su asiento, como si un bedel de instituto se tratase, y flanqueado por dos mujeres Carolingias, que regresan a Carolingia, tras ver en el estadio Santiago Bernabéu, al Real Madrit–Palamos, que ahora es el equipo Catalán de Solera, tras ser comprado por un Ruso de la Costa Brava..– Escolta Montserrat– codea a su compañera de viaje– aquest paio  em sembla molt conegut– Elena se queda mirando a Alarico mientras mastica su bocadillo de Sobrasada, observa felinamente los movimientos de Alarico mientras se despierta, como cual “Greemlim”, se despereza, sonidos no reconocibles por el oído humano, el cerebro reptiliano de Helena, programado desde su más tierna infancia procesista, tanto que cuando estuvo dos meses en el paro, entraba en estress post–traumatico cada vez que “Infojobs”, lo sentimos este proceso ha terminado, o en aquel que su adorable hija no le pudo enviar un video de su primer container quemado, porque su ordenador quedó colgado, pero lo peor fue cuando le preguntó– ¿Quiere continuar con el proceso?– a lo que ella respondió– claro que sí fill de Satanás– y el ordenador voló, como si un almirante de la marina Española, se tratase. Seguía observando a Alarico, su cerebro reptiliano le pedía encarecidamente cometer un delito, no de sedición o pasarse la democracia por el forro, algo bastante peor, a ese hombre con su vestido de “NocheoMañana”, su Españolismo sectario y excluyente, (aún si fuese catalanismo, pensaba para sí), su odio a los catalanes sin ningún tipo de distingos, (aún si fuesen Ñordos),– tornaba a preguntarse, si no era ahora o nunca, se levanta se dirige hacia el objetivo, con el libro que estaba leyendo durante su viaje, “Agravis envers Catalunya abans la prehistoria fins el show de Bertín i Arévalo a Barcelona”, 500 páginas de sabrosa estimulante y edificante cultura Catalana, para un noble fin, eliminar a este celebre “Ñordo”, avanzando sigilosamente como si de un proceso de ingeniería social se tratase , pero salvíficamente para Alarico, le salva una zancadilla de Hartazgo Espada, Catalán, Botifler, soberbio y no sólo como escritor, que tras 15 minutos mirándose en el espejo del baño, realizó un propósito de los que siempre hay tiempo, humillar con el mentón más alto que un alquiler en Barcelona a un buen Catalán, Helena cae sobre la entrepierna de Alarico, el locutor reacciona con más rapidez, que en aquella ocasión que por equivocación, acabó en una peña del Barsa en Madrid. ¿Miradas de duelo?, no, Helena se encontraba estreñida por la sobrasada, Alarico habría preferido no haber comido cocido Madrileño, se pospuso el crimen hasta que haya una nueva temporada de los Serrano, protagonizada por Antaño Resines. Todos los pasajeros estaban expectantes, no importaba si fuesen mesetarios o Carolingios, pobres o ricos, sin o con billete, por fin en el tren emitían una buena película, “Bailando con Bobos”, historia de superación de una mujer colombiana, que tras quedarse sin pies, tras haber montado una academia de baile, en Albacete, se dedica a vengarse de sus verdugos, secuestrándolos y obligándolos a ver la letra pequeña de contratos de arriendo….lo de Alarico también, pero menos.

Pero Alarico, no estaba libre de peligro y lo sabía, conocía el destino, no sabe cómo acabó aquí, de la misma manera, que Felipe se enteraba por la prensa, la otra compañera de Helena no perdió el tiempo, mientras su colega intentó perpetrar dicho crimen, había llamado al comité de bienvenida, de los CDR, para que preparan una bienvenida, los jóvenes escuadristas, tomaron nota y los más entusiastas prepararon una preciosa pancarta que así rezaba “Alarico feixista, volem  romper–te la crisma”, se esmeraron, hasta los CDRs nouvinguts latinoamericanos, con escaso dominio del catalán, pero sí del tratamiento de residuos urbanos.

Alarico desciende de su asiento, no reconoció a Hartazgo, pues con el mentón elevado al dirigirse al vagón–bar, no lo pudo reconocer. Pero no era el único mentón elevado, que viajaba en el tren, Alarico asciende a la barra pide Cava, –Extremeño–, de Freixenet, se dispone a mojar el gaznate, pero divisa como cual aguilucho, le resultaba conocida y familiar la cara del susodicho, en sus años mozos en la facultad de filología en Carcelona, era una mezcla de Serra Ferrer el maestro Miyagi, lo identificó con su lente estigmatizante, 10000 unidades, su ultranacionalismo sería ideal para mis tertulias, su nivel de xenofobia lo harían digno de tener un cargo en “COZ”, una pena pero la lucha debe comenzar, iba a producirse un hecho que como un eclipse lunar o un juez independiente, se produce cada 100 años. Y consiguió identificarlo: era el exlíder catalán de Esquerra Carlista de Catalunya, Copón Mivida, esquivó rápidamente el ataque sorpresa de Alarico con un tomo de Menéndez Pelayo, contra su cabeza, con sus lentes estigmatizantes, midió la fuerza de Alarico, 10000 unidades como el, que gran soci de la ANC, hem perdut amb el seu sectarisme atroz, llavors el seu  espanyolisme no ha de arrivar a Carcelona, ni a la China popular, Copón sacá un tomo de las memorias de Heribert Barrera, y lo lanza contra la trayectoria del proyectil pelayiano…

Mientras tanto en el vagón contiguo al bar….–pincha, pincha aquí y dejar al narrador becario, que se vaya a ver un tutorial de cómo hacer punto, ahhaa. Polémica Alarico y Copón Mivida, ¿quién es más nacionalista excluyente?, vamos mandando mensajes, con ritmo, os prometo que aquí en el tren, no he fabricado el debate, ahhaa, basta, disculpen como pueden ver se trata de Josep Quetedoy, periodista deportivo y preferido del dueño de Madrid, se le ha  encomendado una importantisima misión, junto con la peña Madridista de Bellvitge y Mohamed Secate vecino del Raval volar el Camp nou, y así después participar en el concurso de construcción del nuevo estadio culé. A su lado se encontraba Suso Detodo un poco, escritor celta muy querido en Carolingia, cansado ya del hecho diferencial Gállego se deja querer por el Carolingio, porque entre  Vic y Villalba, no existen diferencias, rural, granjas de cerdos y gente de orden. Susiño se queda mirando atónito al periodista catalán, como cuando en una cena de intelectuales, alguien se quita las gafas y cruza las piernas, muerde las gafas con mirada risueña, y acaba en urgencias porque se las acaba tragando.

–¿Pero qué hace mirando a la cámara de seguridad del tren?– interroga Susiño, al periodista  número 1 del líder egregio de Madrid–.

––Silencio  aficionado, esto es periodismo– concluye–.

Susiño atónito, como cuando vio a Beiras levitar, tras ganar por primera vez una alcaldía, sin exabruptos y mensajes mesiánicos por parte de su partido, seguía corrigiendo su última obra egregia, que superará sin duda su biografía de un leonés de ojos saltones, y muy amigo de los conductores de autobús, cansado de Galicia y sus hechos diferenciales, habita en Carolingia, donde ha podido librarse del olor del lacón con grelos, de la lluvia y los cambios repentinos de tiempo, más habituales en Galicia, que la repetición otro mes de agosto de “verano azul”, se titula su nuevo libro “Gallegos jetas en la historia de Carolingia, desde Villarroel a yo mismo”, grandes figuras galaicas del acople, de regalo una paleta para remozar la cara de cemento.

Pero continuemos en la lucha titánica entre  ambos nacionalistas, uno periférico, como una memoria USB, otro centralista como una teleoperadora, tras lanzarse mutuamente varios tomos de la Enciclopedia Catalana, y dos tomos del Quijote por parte de Alarico, y toda la obra completa de Pla, por parte de Copón Mivida, codazos, puñetazos, insultos en modo bilingüe, y cuando todo parecía abocar a la destrucción mutua, como si de la guerra fría se tratase, alzan ambos la cabeza, y recordando sus cursos de primeros aullidos, en la parte que decía “rómpale la cabeza en caso de federalismo”, ambos unieron sus fuerzas momentáneamente, como si de Roosevelt y Stalin se tratase, a algo que odian ambos por igual a Pepe Roquedices, líder “punto medio si puede”, federalista, que cree en los individuos y no en eso que llaman “cultura”.

Tras lanzarlo fuera del tren a base de patadas, y llamarlo equidistante, (ya mencionamos antes que se llamaba Pepe), ambos se dieron cuenta que era infructuoso seguir combatiendo. Ambos tenían la mollera tan dura, que cualquier golpe que recibiesen, sería en vano, y dado que Alarico compañero de facultad de Copón Mivida debía 5 duros de un café en el bar de la universidad, y eso un “patriota catalá”, no lo puede pasar por alto; a su vez recordaba que unos apuntes, que le habría prestado Alarico, sobre “los insultos Catalano–castellanos”, sobre los que basó su tesis doctoral, y como si de balanzas fiscales se tratase discutieron sobre quién pagaría los desperfectos, mas Copon Mivida, tras volver a sus asientos, y disculparse mutuamente en ambas lenguas, solicitaba al liberal mesetario lo siguiente :

––Alarico  quin est el teu  nombre de contacte?–

Alarico, se queda sorprendido, como aquel día que  Norma Tumas, le dijo que era atractivo, después de unos segundos sin reaccionar, pregunta –¿porque motivo, habría yo de hacer eso?– a lo que automáticamente Copón realiza una oferta que Alarico no pudo rechazar,– filtraré a la prensa que debes dinero a un catalán, y no sólo a “la Caixa”–. Alarico mira a la ventanilla, un campo de borregos al fondo y un pastor llevando su rebaño, Alarico se da cuenta de que ya están en territorio carolingio, sabe que tiene una reputación de hombre de “rancia españolidad”, en Madrid, así que accede, “Copón Mivida”, le comenta mientras busca catalán para instalarlo en la app del “Just Eat”, que le llamará para ir a dormir en su casa, ya que dentro de dos meses, visitará “Madrit”, para acudir a un congreso organizado por Ramón Cotalonario, con una ponencia que versa sobre “Progres Madrileños, como debéis convencer a nuestros Botiflers y charnegos varios”. Alarico traga saliva pronto como si de Silvestre Stacone se tratase, descenderá primero del  asiento y más tarde al infierno Carcelonés.

Dos asientos más adelante se encuentra el Vallisoletano, Espinosa de los Monegros, que como principal fabricante de containers de Espanya, y acusado de asesinato por oír hablar catalán en un viaje de negocios a Manresa, no le impide tener maravillosas relaciones económicas con poderes públicos en Barcelona, es cierto que a los jóvenes los fusilaría sin consejo de guerra previo, pero entre  los pingües beneficios, y que su abuelo fue golpista en el 36, todo queda entre  amigos.

Alarico se queda dormido, entre  el cansancio y que una abuelita gallega, de visita a su nieto, que coloniza como Judío en Cisjordania, Catalunya, para así borrar la identidad catalana de cuajo, la ratafía por el Orujo, la gaita por la zanfona, maquiavélicamente urdido por todos los centros Gallegos del  mundo (¡uhhamuhhaamuha), bueno perdón, por la risa, continuemos con la historia, esta adorable anciana ha dejado secó a Alarico y no sólo por su enorme cansancio, nadie, absolutamente nadie puede aguantar un tutorial realizado por una anciana sobre cómo hacer un jersey de punto, en el que los diez minutos, aparece en directo, ¿dónde se enchufa este cable, y este otro? Alarico duerme profundamente, como si fuese un diputado en el congreso en su mullidito asiento, el revisor evita a Alarico, si no seguro que le escribe un artículo donde explica una conspiración, otra vez en el tren de querer multarlo por no llevar billete de viaje, Alarico combina muy bien la palabra conspiración, insultos y trenes, siempre tuvo una debilidad por los haikus.

El tren hace una parada técnica sobre el puente de una localidad próxima a Carcelona,  Charneguet del Llobregat, futuro campo de pruebas nucleares del ejército catalán, e investigación sobre genes y estas cosas para ayudar a los no Carolingios a integrarse. Mientras esperan a que pase el tren proveniente de Gerona, con destino a Lepe (aún hay clases), Alarico busca un plan de supervivencia en YouTube, debe huir cuanto antes, o eso o correr riesgos como Rambo, en la jungla, el tren es engullido por un negro túnel, como las expectativas de vida de Alarico en Carcelona, el tren se detiene en el andén número 8, Alarico se baja el último como si fuese un secuestrador de aviones. Todo parecía marchar bien, sube por las escaleras, huele el peligro, lo intuye, se esconde en una maleta “simsinati” de una pasajera que venía acompañada de su hijo y marido, Susana Grito, una catalana, que también posee un buen mentón, (eso pese a ideologías, es común a todo carolingo), A petición de los CDR y su comité de bienvenida, con una pancarta sin faltas de ortografía, “Alarico, Mort es mes bonico”, tras pasar con éxito la maleta y la familia que la acompañaba, –medir 1,50 tiene sus ventajas a la hora de esconderse en una maleta– reflexionaba para sí Alarico, soleada mañana en Carcelona, la familia dispuesta a salir a cazar un taxi, como cual monarca un elefante subsahariano, de repente el pequeño de la familia comienza a llorar, el padre se preocupa, Susana desde la altura de su mentón desciende a ver que le sucede a su hijo. La maleta alejada a 100 metros con un sospechoso movimiento autónomo, Alien era una película infantil al lado de lo que estaba viendo la familia Grito, de ella Alarico irrumpe con más ímpetu que cuando algún “Progre”, alaba la sanidad Cubana en su persona,– pero por dios, pase lo de las bragas rojas, pero las memorias de “Bono” y “Cebrián”, tocándome las narices, (literalmente), detectado por la sección de los jóvenes CDR nouvinguts  de Honduras castellano–parlantes y pandilleros en su país de origen, comenzó una persecución a lo “Benny Hill”, por parte del marido de la Grito, y de los “CDR” centroamericanos; no sin antes pegarle a un calvo en una parada de autobús, como el cómico británico, Alarico ha cumplido uno de sus sueños más anhelados por él, pegarle a un calvo, aunque era un chino de la tríada de las banderas, controlan el tráfico de esteladas y banderas españolas, en Carolingia, un nuevo enemigo que Alarico se ha ganado, y muy peligroso, pero ¿qué más da?, uno más, simple estadística, pero continuemos relatando la persecución en este Rallye Sants– algún lugar sin determinar, como aquel hombre que después de ir por tabaco, no se conoce su paradero.

A la procesión se iba sumando gente, nada había cohesionado tanto a los “carceloneses”, como cada uno por razones diferentes, las ganas de patear a Alarico Jomeini loscientos, recorre Entenca, recuerda y observa velozmente como si de un turista Japonés se tratase, el bar donde comió su primer bocadillo de butifarra, el negocio de abastos donde recibió su primera amenaza de muerte. El comunicador realiza un quiebro en su trayectoria, avanza hacia Marqués de Sentmenat, avanzando inexorablemente hacia la avenida “Diodenal”, confluencia con Condemor, comienzan a fallarle las fuerzas al “intelectual”, de repente avista a “Rufián”, discutiendo con un afiliado de su partido,– los guapos, también podemos ser indepes, Montserrat–, añade con mirada risueña, y como no, mentón alto, Alarico motivado por el nivel del debate, gana fuerzas, para agredir “democráticamente”, al diputado electo, lamentablemente el autobús al otro lado de la avenida, llegó antes, sudando y ayudado por la humedad carcelonesa, se para a descansar mientras la turba de alrededor, 500 almas, venían a escasos metros, pero esperan a que se ponga el semáforo en verde. Ya se sabe que este es un movimiento cívico, transversal, y respetuoso de las normas,–porque lo apalearemos hasta por lo menos dejarlo inconsciente– afirma una ancianita entrañable que iba en la turba–, pero un semáforo en rojo, se respeta.

Durante esos 15 segundos de espera, a Alarico le dió tiempo de hacer la lista de la compra, y dedicar uno de sus libros a uno de los apenas 3 militantes del “PP”, que quedan en Carolingia, a Enric Sopena quedamos, que viene de liquidar la sede del PP, (muy próxima al lugar de esta angustiosa persecución), muy agradecido quedó dicho afiliado, por fin la silla de la abuela puede tener un buen apoyo, Alarico se queda pensando sobre el PP,  otra empresa que se va de Carolingia.

Tras este breve descanso, Alarico vuelve a ponerse a “Trote”, corriendo como un jabato, pasa por la sede de “Barkia”, lo único mesetario que queda en Carcelona, y de la aseguradora “una Catalana muy decente”, cuyo anuncio con Carmen de Mairena, hizo furor, tanto o más que el de la cría repelente. Las fuerzas del comunicador comenzaban a flaquear, tanto como los lectores de “La Ración”, periódico centrista, que regala vaporetas. Todo parecía perdido, su fin en esta Ciudad maldita, pero de repente, saliendo como de un escaparate del Corté Inglés, Bubónica Derribas la democracia, detiene a la turba, la Mesías del “prucess”, ha salvado la vida de alguien que odia más a los Catalanes que Torrente, ambos se miraron, fue amor a primera vista, brillaba, su movimiento seco e irascible de su cabeza, combinaba perfectamente con la cejijunta ira de Alarico, ambos se escuchaban, Alarico admiró el modo inquisitorial de delatar a la guardia civil camino de Carolingia, ella aunque nunca lo confesó patentó, la que todos los no afectos son del CNI, basándose en la teoría de la conspiración Alaricana, sólo les separaba una bandera y 500 km de distancia, donde cada mañana impartían doctrina a sus feligreses, y cabreaban a sus detractores, desde el santo púlpito de la prensa libre …de independencia. Llevó a Alarico al estudio, la periodista carolingia, estaba en el momento de la interrupción de su programa, entrevistando al honoratble, por causa de  la reedición de sus memorias “Os robé por vuestro bien”, edición Castellana para Ñordos,– disculpi excelencia he fet la meva bona accio del día–respira hondo como arrepintiéndose– a lo que replica el honorotble– qui fa aquest paio en la meva radio?–Alarico y el honoratble se miran, se esperaba un debate de altura, ( no más de 1,50), palillo de café en boca, publicidad por medio, justo cuando comenzaba este improvisado debate, más que un plan de emergencia para pandemia del coruñavirus.– ho sento ara começa una entrevista amb el boletaire Manel delquinto, per fer–le una entrevista, Parlar en Catala als bolets, ens agafan amb mes qualitat?,– ho sento hem de finatlizar aquest vint de minuts radiofoniqs,– concluye la incisiva periodista–. Alarico continúa prendado, de la periodista, diminuta, cejijunta y con una enorme apetencia de volcar su ira incontralada, sobre algo o alguien, sabía que pese a su independentismo, eran almas gemelas. Bubónica, como leyendo la mente de su colega de profesión, como si fuese lo último que fuese a decir en su vida– Alarico, un momentet, en 15 minuts finalitza el programa, em de parlar– Alarico, ilusionado como si desapareciese el PSOE.

Como si de una escena de “TITANIC”, se tratase ambos cogidos, entrelazados sus cuerpos, en el patinete eléctrico, viajando por todas las zonas de Carcelona –, aquí en pelai mi primer carga policial,–, cuando era maoísta– concluía–, ahora hay un restaurante Chino, pasan por la placa del “Estat Opresor”, lo único que no ha cambiado es el metro, que es “vintage”, se van a cenar a un “Paco and Conchi”, ella un bocadillo de sobrasada y una ratafía, él uno de pinchos morunos, y dos porras, he aquí la sorpresa, no sólo existía admiración mutua, sino que eran como almas gemelas, tenían amigos en común, y como los “aristoguarros”, en un proceso de cortejo, a dios gracias único en la historia, Bubónica coge la nata de su café con leche, solicitado tras la ratafía, y como un spaghetti, que simbolizaba el enamoramiento de ambos, justo cuando se acercaban sus viperinas bocas, pero como presagiando un terrible final, Alarico suelta “el hilo de nata amoroso”, –¿qui ha passat?, ¿has perdut el amor per mí?,– interroga inquisitivamente Bubónica–, Alarico recula, y dice,–no, es que me he mordido la lengua– ah dacord– Alarico tes molt  carisma– tés mes ouvints, qui voldrian ostiarte qui fans– continúa la locutora, en el proceso de cortejo– y tú mi querida Bubónica, consigues ser tan talibana, que a veces me avergüenzo, de ser tan “moderado”– Alarico hem de anar a la meva casa, yo te fara una acollida en el seno del meu domicili–, ¿puede ser en los dos?– pregunta infantilmente Alarico–, no hizo falta ninguna palabra más, Bubónica sacando la lengua como Carmen de Mairena, el limpiando la nata de sus labios con dos dedos, acompañado en el servicio del local, del apareamiento de 2 empleados del local –fotim en catala, osties–, digno comentario de alguien, culturalmente concienciado.

Suben al piso, se aman, se duchan, se visten, pero como en un film de espías, y como testigo en el piso de enfrente, Pepiño un colono Gállego, que espera a su mujer, que se ha dejado las llaves en casa, Bubónica y Alarico no acostumbrados a que se les contradigan, discuten si la mermelada de ciruelas atenta contra los derechos humanos, Alarico es expulsado de peores formas, que una maqueta de un disco de Paquirrín, en “Operación triunfo”, discuten, Alarico se viste con la ropa de un hijo pequeño de Alarico, una camiseta de “Moscu 80”,– con lo prochino, que yo he sido, en fin–, surt de la meva casa, Espanyol,– grita Bubónica– con mucho gusto separatista– Surt  o truco als CDR– amenaza la locutora– será a los Mossos–replica atónito, Alarico–, est el mateix– Manoliño, las llaves,– grita una mujer desde la calle– Manoliño gruñe, ahora que comenzaba lo interesante– concluía–

Alarico, como el turrón en Navidad, recibe la cordial espera, de unos CDR de refresco, en esta ocasión, abuelitas, que cuyo acto en este mundo, sería aniquilar, inmisericordemente, a uno de los grandes representantes del “Ñordsmo Internacional”, comienza otra persecución a lo “Benny Hill”, registrado en el libro récord de los “Guiness”, por recorrer el trayecto Horta–sants en diez minutos, superando el récord de tiempo de estancia de Albert Boadella en su pueblo. Perseguido también por una patrulla de los Mossos, de la estación de Sants, para llevarlo a un piso de Collblanc, que usan de Spa y centro de yoga, Alarico con conocimiento de ello, hace un spring, se cuela en los tornos de seguridad, baja al andén 8, sale el tren en 15 minutos, los Mossos y CDR, suben al tren, pero sorprendentemente no lo encuentran, se encastró con su 1’50 de estatura, en el camastro del WC, y el tren parte hacia la capital “Ñordoñesa”, se siente libre al fin, sacando lo mejor de sí mismo, tras cagar en el WC, donde se había escondido, y bueno ya va dejando atrás su querida “Carolingia”.

Tras 3 horas llega a Madrid, al día siguiente en aquella ciudad de los taxis con tachaduras de test, la ciudad de las tortitas del “Vips”, la ciudad de Alarico, donde se encuentra el nacionalismo fetén, de la “buena gente”, Se siente cómodo, como un político indepe en tven3, vamos entre  amigos, la vida continúa, con sus banderas, metafísica para esconder cosas terriblemente muy materiales.

Al día siguiente en Pez–radio,

(tras 15 minutos de sermón), y yo metía a todos los catalanes, habría que meterlos en una pira, y danzar el baile de la lluvia, y ahora pasemos a la publicidad…–espacio patrocinado, por la Caixa–..

Y la vida continúa en el globo terráqueo, pese a las identidades y hechos diferenciales.

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