La Generalitat lanza el “Procés” al espacio creando una NASA catalana

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“Y si no funciona la República Catalana, siempre nos quedará la República Galáctica”, afirma el conseller Puigneró.

Ante la preocupación generalizada por la ineficiente gestión que las Administraciones públicas parecen estar realizando de la pandemia del COVID-19, el conseller de Políticas Digitales de la Generalitat de Catalunya, Jordi Puigneró, acaba de sorprender a propios y extraños con el anuncio de que la grave crisis económica y sanitaria se solucionará, en breve, gracias a la creación de una Agencia Espacial Catalana.

“Aunque algunos no la vean, la relación es evidente”, ha anunciado el tecnoconseller: “Si no podemos salir a la calle por miedo a pillar el virus, y además la economía se va a ir a hacer puñetas por culpa de los confinamientos, la única solución viable y realista que nos queda es la de lanzarnos a la conquista del espacio, donde todavía no ha llegado la pandemia, y donde las posibilidades de expansión para nuestras empresas son literalmente infinitas.”

Parece ser que la citada agencia se llamará finalmente “Catalonia New Space” (tras haberse descartado las més nostrades opciones de bautizarla «ESTELCAT» o “NASACAT”, tal como defendían destacados dirigentes de Òdium Gutural y del Col·lectiu Koiné, preocupados por la pureza de la lengua), y se le destinarán 18 millones de euros en los próximos cuatro años; cantidad que todavía no sabemos si saldrá de todo lo que se ha recortado desde 2011 en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, de las comisiones del 3% que se han metido en el bolsillo todos los altos cargos convergentes, o de los fondos europeos que se reclaman ahora para combatir la pandemia.

Entre los objetivos de la NASA catalana estaría el de colocar en órbita seis satélites a 2.000 km de la Tierra, en los que podrían refugiarse sin temor a ser detenidos todos los políticos golpistas, empresarios corruptos y alborotadores profesionales subvencionados por la Generalitat de Catalunya

Entre los objetivos de esta nueva NASA catalana estaría el de colocar en órbita, durante los próximos años, seis satélites artificiales a unos 2.000 km de la Tierra, altitud a la cual podrían refugiarse tranquilamente y sin temor a ser detenidos todos los políticos golpistas, empresarios corruptos y alborotadores profesionales generosamente subvencionados por la Generalitat de Catalunya a los que, a día de hoy, sigue abriendo procesos penales por causas relacionadas con el “Procés” la voluntariosa Justicia española. Ello sería posible, según el Conseller Puigneró, gracias a que la jurisdicción legal de los tribunales españoles se extiende tan sólo hasta una altitud máxima de 50 km, en virtud de los tratados internacionales, y todo lo que exceda de esa altura queda equiparado al régimen jurídico de las Aguas Internacionales. «¡Mucho mejor que Waterloo!», exclamó el conseller con entusiasmo. “De allí ya no podrían sacarlos, ni aunque los jueces belgas y alemanes empezasen de verdad a tomarse las euroórdenes en serio.”

«Además, esa proyección estratosférica de Cataluña abre perspectivas hasta ahora inéditas para el futuro del Procés«, prosiguió Puigneró. “Porque, como decían en la serie Star Trek, el espacio es la última frontera, y, a nosotros, pensar en fronteras nos pone más cachondos que ver a la Elsa Artadi bailando la danza de los siete velos, pero en vez de con siete velos, con siete esteladas. Y si al final lo de la República Catalana no llega a ningún sitio, que todo puede ser y más como están las cosas, siempre nos quedará la alternativa de crear una República Galáctica, como la de los Jedis y la princesa Leia. Que seguro que en realidad, la princesa, era de Sant Gervasi y se llamaba Laia, com la seva iaia

En un sentido parecido también se ha pronunciado ya el Institut de la Nova Histèria, cuyos miembros más destacados se han apresurado a recordar que el primer hombre que pisó la luna se llamaba Nil Armengol y era natural de Sant Fost de Campsentelles, aunque la habitual conspiración españolista para silenciar las glorias catalanas haya conseguido hacerlo pasar por yanki, ya que por español no colaba, y desnaturalizarle el nombre por el americanizado de Neil Armstrong.

Y, por otra parte, aprovechando las oportunidades que la nueva Agencia genera, y ante los prometedores descubrimientos en materia de Astronomía y Exobiología realizados en los últimos tiempos, la Generalitat ya se plantea muy seriamente la posibilidad de abrir nuevas embajadas catalanas en Marte, Venus y diversas lunas de Júpiter y Saturno. Porque, tras los reiterados intentos por internacionalizar el Procés, ahora ya lo único que les queda es hacerlo interplanetario.

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