Blancanieves Ayuso se transforma en Maléfica y se zampa de un mordisco a Pablo Cascado

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Pulgarcito Almeida se esconde bajo la mesa, y Núñez Filloas se ofrece para salvar al Partido

 

La Presidenta de la Comunidad Autónoma de las Cinco Estrellas, Isabel Blancanieves Ayuso, ha sufrido en los últimos días una inesperada metamorfosis, se ha transformado en la bruja-dragón Maléfica de la homónima película de Disney y se ha zampado de un mordisco al que todavía era presidente de su partido, Pablo Cascado.

«Cascado es un rojo, un separata y un masón, y arderá en el infierno sanchista con Rufián y Pasionaria», dicen que se oyó rugir a la dragona-presidenta mientras masticaba y deglutía al que hasta esos momentos había sido su jefe de filas.

Ante lo dantesco de la escena, el resto de los barones, marqueses, duques y condes del Camelot de la Calle Génova huyeron despavoridos abandonando en el campo lanzas, escudos, cascos y espadas para no ser, ellos también, devorados por su terrorífica compañera. Y el primero en ponerse a cubierto fue el Alcaide y Gobernador de la Villa y Corte, Pulgarcito Martínez-Almeida, que aprovechó lo menguado de su talla física –pero no vamos a cebarnos, y a decir que también la moral– para hallar refugio bajo la monumental Mesa Redonda que les había dejado en herencia el anterior líder del partido, Mariano Arturo Rajoy, antes de partir al dorado retiro de su Avalon de las Rías Baixas.

Esa transformación monstruosa de la chulapa y fotogénica Presidenta se produjo tras hacerse público que su hermano, Tomás Shreck Ayuso (que de dónde habrá salido ella tan guapa, teniendo un hermano tan feo), se había estado haciendo de oro chanchulleando con los contratos de compra de mascarillas para la Comunidad Autónoma, mientras los abuelos se morían a espuertas en las residencias de ancianos y las terrazas se llenaban de gente disfrutando la Libertad de Juerga y Cachondeo que les ofrecía la Presidenta. Y después de saberse también que, desde la dirección del Partido, les habían puesto a un Sherlock Holmes de pacotilla a seguirlos a los dos para ver si podían encontrar algún trapo sucio con el que poder atarla en corto a ella, que últimamente andaba muy subidita a la parra, la mozuela.

Ante lo grave de la situación, y con la militancia a la desbandada, el Señor Protector de las Tierras del Noroeste, Alberto Núñez Filloas, ha decidido por fin atender a las numerosas súplicas de sus vasallos y escuderos y tomar firmemente en sus manos las riendas del Partido, presto a dar la batalla por la defensa de las libertades y en contra de todas las corruptelas, o al menos en contra de que se hagan tan chapuceramente que al final todo el mundo se entere de ellas, que es lo que ha estado pasando últimamente en el Partido de la Gaviota.

Núñez Filloas, en su comparecencia ante la prensa, ha hecho gala su de ambigüedad de buen gallego: «Aún no sé si enfrentarme a la bruja en un combate a muerte, o si pedir su mano y casarme con ella. Aunque la segunda opción me parece más interesante, porque la verdad es que está bastante de buen ver, la rapaza.»

Núñez Filloas, ante la prensa: “No sé si enfrentarme a la bruja, o si casarme con ella. Porque está de buen ver, la rapaza.”

Interpelado sobre los riesgos que implicaba su tarea, Filloas hizo gala de un heroico lirismo celta: «Si soy devorado en la noche de bodas como el macho de una mantis religiosa cualquiera, espero ser recordado por ello en cantares de gesta por todos los bares de alterne de Galicia, desde la Ría de Vigo hasta el Ferrol del Caudillo. Porque mi sacrificio fue por España.»

Sin embargo, a la dragona-presidenta ya le ha salido otro pretendiente que no hará nada fácil la tarea del paladín galaico del Partido: se trata del líder de la organización ultraderechista FLOX, Santiago Cierraspaña Abrascal, cada vez más metido en su papel de Visir Iznogud y viendo por fin al alcance de su mano convertirse en Califa en lugar del Califa, ahora que su partido está ya al borde del sorpasso dentro de la derecha.

Santiago Cierraspaña ha asegurado ante los medios que su intención es volver a unir a las derechas para derrotar definitivamente a los enemigos de la Religión y la Patria, y que para ello lo mejor siempre ha sido una buena unión dinástica, como la de los Reyes Católicos. Y que Blancanieves-Maléfica-Ayuso es la mejor candidata a convertirse en la nueva Isabel la Católica de las derechas españolas.

“Juntos crearemos una estirpe fe dragones que dominarán por siempre los Siete Reinos, la Tierra Media y la Carrera de San Gerónimo», exclamó Abrascal, mientras se atusaba maliciosamente la picuda barba con la vista perdida en el infinito. Y a continuación lanzó una escalofriante carcajada de malvado, de esas que ponían los pelos de punta a los espectadores de las películas de miedo en las antiguas sesiones dobles de los cines de reestreno.

Mientras, los ciudadanos españoles esperan que los políticos se dejen por fin de cuentos y que empiecen de una vez a resolver de verdad sus problemas, que ya estamos hasta los huevos de las mamarrachadas de toda esta tropa.

 

 

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