Cacarena Culona deja la política tras descubrirse que es un travelo como la copa de un pino

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“Dejo el Parlamento por problemas médicos. En concreto, por un problema de 20 cm de largo.”

La diputada autonómica Cacarena Culona, que encabezó las listas de FLOX en las pasadas elecciones autonómicas andaluzas del 19 de junio, ha anunciado sorpresivamente su retirada de la política al mes escaso de obtener su escaño, alegando para ello unas imprecisas “razones médicas” que han suscitado más que razonables dudas en todos los mentideros políticos del país.

La candidatura de Culona, empadronada a pocos meses de las elecciones en el pueblo de Granada donde tiene su chalé de veraneo,  había suscitado una agria polémica durante las semanas anteriores a los comicios a causa de su pretendidamente escaso arraigo en el territorio; polémica a la que la candidata ultraderechista –nacida en Alicante y residente en Madrid durante la mayor parte del año– hizo frente gallardamente fotografiándose vestida de flamenca en la Feria de Abril de Sevilla de este año, entre rebujitos y pescaítos fritos y con una sonrisa de rojo chillón más falsa que el beso de Judas en una película de Monty Pyton dirigida por Mel Gibson.

Algunas fuentes no autorizadas, sin embargo, insinúan que la decisión de Culona se habría debido, en realidad, a un choque de egos con el líder de su formación, Santiago Cierraspaña Cabrascal, similar al que enfrentó hace algunos meses a Blancanieves-Maléfica Ayuso con el ex líder del PePe Pablo Cascado, aunque con un resultado manifiestamente diferente al de aquel otro conflicto en el seno de la derecha.

Según estas fuentes no autorizadas, la flamante diputada autonómica no habría considerado suficientemente satisfactoria su nueva situación política al no haber conseguido convertirse en vicepresidenta de la Junta tal como ella esperaba (a causa de la inesperada mayoría absoluta del candidato pepero, Juan Mamoreno Boinilla, que le ha permitido ser investido presidente de la Comunidad sin necesidad de pacto alguno), y habría pretendido compensarlo compaginando su papel como líder del grupo parlamentario autonómico con el de portavoz nacional de su partido en el Senado; pretensión ante la cual Santiago Cabrascal no habría tenido más remedio que sacar el látigo de domar leones del armario de su despacho donde guarda los cetmes y los bazookas, para tratar de poner de ese modo a la alicantina “cara al sol” y marcando el paso, con el consiguiente cabreo y ulterior espantá de la susodicha.

Se rumorea que la retirada de la diputada alicantina-andaluza floxiana podría no ser definitiva, y que ya andaría en conversaciones con diversos elementos de la política más heterodoxa para crear un nuevo partido LGTBI de extrema derecha

Sin embargo, otras fuentes aún menos autorizadas que las anteriores habrían especulado con la posibilidad de que las citadas razones médicas de la floxdiputada no fuesen fingidas sino reales, relacionadas con la detección de un clarísimo par de cromosomas “XY” en el análisis nuclear de las células de la diputada, junto a la presencia manifiesta de determinados rasgos sexuales primarios no coincidentes con la aparente identidad de género de la misma. O sea: que en realidad la Culona sería un travelo como la copa de un pino, y que eso ya lo habría sospechado más de uno al constatar el gran parecido de Cacarena, disfrazada de flamenca, con Anarcoma, el célebre personaje transexual de las revistas underground de cómic de los primeros ochenta Rambla y El Víbora.

Según estas fuentes, la propia Culona habría dado a entender que serían ésas y no otras las misteriosas “razones médicas” que la han empujado a abandonar la política, al afirmar que el suyo es “un problema de 20 cm de largo que me cuelga entre las piernas”, y que Cabrascal no estaba dispuesto a tener una número dos en el partido “que la tuviera más larga que él, que es un micropene”.

Este problema de disforia de género, además, habría generado un grave conflicto de intereses a la diputada ante cuestiones como la Ley Trans y demás temas relacionados con los derechos del colectivo LGTBI, de los que FLOX suele hacer beligerante bandera entre los sectores sociales más conservadores para oponerse a lo que ellos denominan, peyorativamente, “el consenso progre” que ha regido, más o menos, entre los restantes partidos durante los últimos cuarenta años.

Sin embargo, también se rumorea que la retirada de la política de la diputada alicantina-andaluza floxiana podría no ser definitiva, y que ya andaría en conversaciones con diversos elementos de la política más heterodoxa para crear un nuevo partido LGTBI de extrema derecha, siguiendo la estela de figuras de la ultraderecha europea como el eurodiputado húngaro József Szájer, del partido ultraconservador Fidesz, que fue descubierto a finales del 2020 saltándose todas las restricciones del COVID para participar en una orgía homosexual en Bruselas.

El nuevo partido político, que aún no tiene nombre, podría tener como slogan electoral aquel clásico “Si el Gobierno te va a dar por el culo, al menos que lo haga alguien con experiencia”.

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