Bassa la lía parda con Andalucía y Ceuta

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Dolors Bassa, Consellera de Trabajo y Asuntos Sociales de la Generalitat: “La mayoría de menores que esnifan pegamento en Barcelona vienen de Ceuta y Andalucía, y además son feos, morenos y bajitos”

El denominado “Procés” (o proceso de “desconexión” de Cataluña del estado español) sigue con su política de amistad y buena vecindad con el resto de pueblos de la Península Ibérica. Buena prueba de ello son las declaraciones que el pasado miércoles, 9 de noviembre, realizó en el parlamento catalán la consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia de la Generalitat, Dolors Bassa. Interpelada por el diputado de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, sobre los menores que cada día acuden a las inmediaciones de la tienda Apple, en la céntrica plaza de Cataluña de la capital catalana, y que esnifan pegamento, la consellera replicó: “¿Sabe cuántos menores llegan a Cataluña? Setenta al mes, y la mayoría llegan de otras partes del Estado, entre ellas Ceuta y Andalucía, donde ustedes están gobernando”. Y añadió: “Hablen con los suyos de Ciudadanos en Andalucía, y pregúntenles por qué vienen a Cataluña”. Bassa,  además, acusó al Gobierno andaluz de “mirar para otro lado”.

Las palabras de la consellera merecieron la inmediata réplica de la Junta de Andalucía, que las consideró “intolerables”. Sin embargo, la intervención de Dolors Bassa fue mucho más allá de mencionar el origen de estos menores y de acusar a la junta andaluza de dejadez en este tema. La consellera se despachó a gusto al afirmar que “no solo nos exportan su morralla, como ya ocurrió en los años cincuenta, sesenta o setenta. Es que, al igual que entonces, siguen siendo bajitos, feos y morenos; una auténtica chusma que nada tiene que ver con los hermosos, saludables y rubios niños catalanes que cada fin de semana acuden a nuestras montañas con sus uniformes de Nois Escolta (los boy-scouts de Cataluña), gozando de una vida sana, en perfecta comunión con la Naturaleza y con la Patria”.

Dolors Bassa añadió a continuación que “esta tipología humana no encaja con el modelo carolingio” que tienen en mente para la futura República Catalana: “Ya recibimos a suficientes morenitos achaparrados en el pasado. Lo permitimos porque alguien tenía que hacer de paleta (albañil), cartero, empleada de hogar, barrendero o basurero. Hacían los peores trabajos, y además, les compraban a nuestros botiguers (tenderos) todo lo que necesitaban. Pero se acabó. Queremos un país nuevo, de gente esbelta y aspecto carolingio. Sólo tienen que fijarse en mí: observen qué figura, qué nariz rectilínea, que cuello de cisne, libre de todo rastro de papada, qué cabellos del color del oro, en fin…” Y remachó citando otros ejemplos de lo que, a su entender, son “ilustres modelos de ciudadano carolingio”: Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Joan Tardà, Jordi Pujol, Neus Munté, Toni Albà o Jordi Sànchez (presidente de la Asamblea Nacional de Cataluña).

Dolors Bassa, sin embargo, no quiso ser “pesimista” y admitió que esos menores desarrapados procedentes del Mezzogiorno o Sur pobre de la Península Ibérica, pueden ser “recuperables”: “Fíjense que los hijos de aquella chusma con maletas de cartón de los años cincuenta y sesenta, son ahora, tras haber sido convenientemente reeducados, ciudadanos provechosos que impulsan la independencia y que dan color a nuestro “Procés” con sus vistosos y folklóricos apellidos (Gabriel Truhán), dando así la sensación de que somos realmente partidarios de la diversidad y la multiculturalidad. Si la Junta de Andalucía no los reeduca, lo haremos nosotros, no hay problema”.

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