Tras el escándalo por la obtención ilegal de los datos fiscales de los catalanes, el presidente de la Generalitat va aún más allá: “Si no se corrige el desequilibrio de la balanza fiscal de Cataluña con España, lo haremos nosotros. A la brava”

Dicen que no hay dos sin tres, axioma que se cumple con meridiana exactitud en el llamado Procés independentista catalán. Tras las escándalosas revelaciones el ex-juez soberanista Santiago Vidal, en el sentido de que la Generalitat ya ha obtenido por medios ilegales los datos fiscales de los ciudadanos catalanes, con vistas a recaudar todos los impuestos que se generan en Cataluña -tantos los cedidos como los no cedidos-, el presidente del gobierno de la Generalitat ha ido aún más allá y avisa de que ello no es suficiente: “El desequilibrio fiscal de Cataluña con respecto al Estado es tal, que lo justo es que la Generalitat se haga con el control de los impuestos de aquellas comunidades que, literalmente, parasitan y vampirizan a Cataluña. Me estoy refiriendo, lógicamente, a la Comunidad de Madrid y a las regiones de Extremadura y Andalucía”.

Puigdemont pronunció estas declaraciones en el marco del simposio El Procés catalán. Cómo gestionar el Día de la Marmota, dirigido por el conocido historiador independentista Josep Tontana. A la pregunta de Tontana de si el control de la recaudación de impuestos podría ser la clave de la futura independencia catalana, el jefe del ejecutivo declaró: “Claro que sí. La clave será el control de nuestros impuestos. El de los nuestros y el de los demás, claro”. En ese momento, y ante el estupor general, Puigdemont aclaró que “existe desde hace siglos un desequilibrio fiscal enorme entre Cataluña y el Estado producido básicamente por tres agujeros negros: Madrid, Andalucía y Extremadura. Madrid es una cueva de funcionarios parásitos, empleaduchos de por vida que se pasan la jornada laboral haciendo compras y desayunando. Y Andalucía y Extremadura son dos cortijos regidos por señoritos feudales, que apenas si logran mantener a una banda de subsidiados. ¡Y además son todos merengues! Esto debe cambiar”.

Y finalizó así su argumento: “Como el Gobierno Central nunca ha tenido una voluntad real de cambiar este estado de cosas, y puesto que nosotros ya nos hemos hecho con el control de los datos fiscales de los catalanes, he dado orden a mi gobierno de obtener toda la información fiscal de madrileños, andaluces y extremeños -con las mismas triquiñuelas ilegales de siempre-, a fin de suplantar, con el apoyo de los Mossos d’Esquadra, a la Agencia Tributaria y recaudar en su lugar los impuestos”.

Esta arriesgada apuesta sólo tiene un objetivo:“Que seamos los catalanes, por fin, los que lo gestionemos todo” -aseguró Puigdemont- “nosotros recaudaremos, nosotros haremos las cuentas, y nosotros distribuiremos los dineros, qué collons. Que para eso somos emprendedores, europeos y llevamos gafas de pasta”. La intervención del presidente catalán finalizó con estas proféticas palabras: “Al final, de lo que se trata es de quitarnos de la chepa a las tres sanguijuelas que históricamente le han chupado la sangre a Cataluña. Para que toque a más. Más a nosotros, claro”.