¿El PSC, partido bipolar…?

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El Instituto de Trastornos de la Personalidad de la Universidad de Cambridge (actual Reino Unido) acaba de realizar un estudio, según el cual, los continuos vaivenes y cambios sin sentido que los socialistas catalanes demuestran hacia la cuestión del referéndum de independencia para Cataluña, no son debidos a la mera contingencia de que a Miquel Iceta le dé cada tanto un aire y el “Don’t stop me now” de Queen le haga soltarse el pelo del que (como puede verse en la foto) desgraciadamente carece.  Muy al contrario, el estudio del prestigioso Instituto británico afirma que el PSC sufre el denominado complexus charneguiensis putatibus, que define como <<un profundo sentimiento de inferioridad que padecen aquellos partidos que, teniendo su granero de votos en una población obrera, castellanoparlante e inmigrante, siempre necesitan hacerse perdonar ¡por favor!, para lo cual buscan desesperadamente la aprobación de los carolingios nativos>>.

Los síntomas del complexus son claros: conducta errática a la hora de posicionarse frente a referéndums secesionistas, con un trastorno bipolar que va de la euforia a la hora de apoyar estas consultas (como le ocurrió al PSC en un principio), retraerse por completo hasta la negación total (como sucedió en 2015), volver al principio para reafirmar su apoyo (lo que ha pasado hace unos días) y finalmente cerrar el bucle con una nueva negación, básicamente porque la mayor parte del partido se les revoluciona y monta un pollo, que si en cambio fuera un loro, seguro hablaría en español.

Consultado por este digital, Steve McGuffin, director del Instituto y reconocido psiquiatra, se mostró pesimista: <<Mientras el paciente no se acepte tal como es, no hay nada que hacer>>. Y recomendó a Iceta probar con otro tipo de bailes: <<Menos Queen y más Los Chichos. Menos singularidades y más igualdad. Y debería empezar a ensayar sevillanas pero ya>>. Este tratamiento a base de bailoteo andaluz debería ser <<intensivo>>, en opinión del terapeuta, y podría combinarse o no con la ingesta masiva de gambas a la plancha y rebujito, algo para lo que el médico británico ve <<más predispuesto>> al líder del PSC. De todas maneras, el tratamiento podría dar lugar a situaciones variopintas y surrealistas: un Iceta con sombrero cordobés y camisita roja a topos blancos, compartiendo baile no con Pedro Sánchez, sino con la reina madre del partido en Andalucía, Susana Díaz. <<Ver a Iceta volver a los orígenes de mano de Susana, puede ser un verdadero shock. No sé si el paciente lo resistiría>>, argumentó McGuffin. <<La cura no está garantizada>> —remachó—, <<es que en algunos partidos, igual que en algunos individuos, el mal —y sobre todo el mal bailar— ya forma parte de su personalidad>>.

 

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