Romeva se pone a la cabeza del antifranquismo, aprovechando que Franco lleva muerto más de 40 años

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“No nos hemos acordado de las víctimas hasta ahora, pero más vale tarde que nunca. Sobre todo, si sirve para quedar bien, y poder seguir haciendo recortes en Cataluña.”

El pasado día 20 de noviembre, aprovechando el 41º aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco Bahamonde, se celebró un acto de homenaje a las víctimas del franquismo en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. El acto fue organizado por la Conselleria d’Exteriors de la Generalitat de Catalunya –suponemos que por tratarse de un acto que pone en relación la Historia de Cataluña con la de una potencia extranjera, como es el Reino de España– y presidido por el conseller Raül Romeva. Y, como lo que abunda no daña, esa misma tarde el conseller Romeva también asistió a un segundo acto de homenaje a los represaliados antifranquistas, pero esta vez organizado en el interior de la Cárcel Modelo de la Ciudad Condal por la entidad independentista Òmnium Cultural, con la asistencia de diversas personalidades tan reconocidas por su amor fraterno al vecino pueblo español como son la aspirante a primera mártir oficial del Procés –en apretada pugna con la alcaldesa de Berga–, Carme Forcadell, o el antiguo dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya, Josep Lluís Carod Rovira.

En sus discursos de uno y otro acto, el conseller Romeva comparó (eso sí, “salvando las distancias”) las últimas actuaciones del Poder Judicial en defensa de la legalidad constitucional española con las actuaciones del antiguo Tribunal de Orden Público franquista, que era el encargado de perseguir las clandestinas actividades políticas contra el Régimen. Y tanto él como el presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, lanzaron otras diversas perfumadas rosas contra el Estado Español, al que por activa y por pasiva tacharon de heredero y responsable de los actos del antiguo régimen franquista, y al que acusaron de no haber hecho nada en más de cuarenta años por restañar los derechos vulnerados de las víctimas de su represión política.

“Es cierto que nosotros tampoco le hemos hecho el más puñetero caso a las víctimas del franquismo en todo este tiempo –reconoció en un arranque de sinceridad el conseller Romeva en el acto de la Modelo–; sobre todo mientras Convergència iba trapicheando en Madrid con el PSOE y el PP a cambio de que ellos dejaran las manos libres al govern de la Generalitat para ocuparse de sus asuntillos, y no se preocuparan ni por las comisiones del 3% ni por los viajes de afers exteriors a Andorra. Pero ¡más vale tarde que nunca! Y ahora que queremos ser un nuevo Estado soberano, aunque sea vasallo del Imperio, para poder negociar directamente nuestra política de privatizaciones y recortes con el Banco Mundial, con el FMI y con las empresas multinacionales, sin tener que confiar en molestos intermediarios meseteños, las víctimas del franquismo han adquirido para nosotros un valor político, humano, y casi diríamos que económico, realmente insoslayable”.

“Ahora que hemos descubierto el valor propagandístico de aquellos charnegos que corrían delante de los grises con sus chaquetas de pana, no vamos a dejar que vengan otros como la Colau y el Coletas para aprovecharse de ellos.”

“Yo, cuando estaba en Iniciativa per Catalunya” –proseguía ya off the record el conseller del cráneo reluciente–, “sólo me ocupaba de los osos panda y de los repollos, porque para eso iba de ecologista. Y, cuando salí de número 2 al Parlamento Europeo por las listas de Izquierda Unida, lo primero que hice fue pasarme al Grupo Verde para que no me confundieran con esos descamisados comunistas tan démodée, que no saben ni vestirse, y no como yo, que voy siempre con mi calva impecable y con mis gafas fluorescentes que son dignas de Lady Gaga. Pero ahora que hemos descubierto el enorme valor propagandístico de aquellos tristes charnegos proletas que corrían delante de los grises con sus horrorosas chaquetas de pana, sus pantalones de pata ancha, y sus camisas horteras de cuellos kilométricos, no vamos a dejar que vengan otros, como la Colau y el Coletas, para aprovecharse de ellos.”

Expertos en actividad mediúmnica y fenómenos paranormales afirmaron que el espíritu del difunto dictador asistió muy emocionado a ambos actos en recuerdo de sus propias víctimas, y que aplaudió ectoplásmicamente a rabiar las intervenciones del conseller Romeva.

Por otra parte, expertos en actividad mediúmnica y fenómenos paranormales afirmaron que el espíritu del difunto dictador asistió muy emocionado a ambos actos en recuerdo de sus propias víctimas, y que aplaudió ectoplásmicamente a rabiar las intervenciones del conseller Romeva. Y que, terminados los mismos, regresó muy satisfecho a su panteón del Valle de los Caídos con la íntima convicción de que hoy, más que nunca, su legado sigue “atado y bien atado”, tanto en el conjunto de España como –sobre todo– en la otrora roja y revolucionaria Cataluña, donde siguen gobernando (aunque ahora sea disfrazados de independentistas) los nietos de los fieles carlistas y falangistas que él puso a cuidar el cortijo a principios del 39.

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