Rubianes y el almirante Cervera se van juntos de tapas por la Barceloneta

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“Si la alcaldesa supiese lo que es de verdad un facha, igual se encontraba alguno con un lacito amarillo”

El Grupo de Investigaciones Paranormales de la Universitat Autònoma de Miskatònik del Vallès ha recibido, en las últimas semanas, numerosas denuncias de vecinos y turistas que aseguran haber visto por los bares y tascas de la Barceloneta a los espíritus de Pepe Rubianes y del almirante Pascual Cervera, tomando vinos, pidiendo tapitas, y charlando en medio de una gran animación.

En concreto, dichas manifestaciones ectoplasmáticas empezaron a tener lugar durante la noche del domingo 15 de abril, justo después de que la alcaldesa Colau cambiase oficialmente el nombre de la Calle Almirante Cervera por el de Calle Pepe Rubianes, en el popular barrio marinero de la Ciudad Condal. Durante dicho acto, la alcaldesa afirmó que el humorista estaría hoy muy contento de que le hubiesen quitado “a un facha” el nombre de su calle.

Parece ser que, tras el cambio de nombre de la calle, el difunto humorista no pudo evitar sentirse abochornado por las desafortunadas afirmaciones de doña Inmaculada. Y, ni corto ni perezoso, corrió a invitar al almirante a tomarse con él unas bravas y unos chocos, como acto de desagravio por la vergonzosa falta de conocimiento histórico de la alcaldesa.

“Yo también he tenido alguna vez ganas de cagarme en España. Pero al final, preferí cagarme en la regente María Cristina.”

“Estoy seguro de que estos zopencos sólo le han puesto mi nombre a una calle porque una vez, en broma, se me ocurrió cagarme en España”, dicen que oyeron decir a Rubianes, entre gambita y gambita. A lo que el almirante le contestó que él, alguna vez, también había tenido ganas de cagarse en España; sobre todo, cuando le ordenaron sacar a mar abierto a sus débiles y anticuados barcos para que los yankis los cazaran como a patos, frente a la bahía de Santiago. “Pero entonces recordé que España nunca ha tenido la culpa de estar tan mal gobernada”, concluyó don Pascual, ahogando una lagrimita en un vaso de Ribeiro, “y opté por cagarme en la regente María Cristina”.

Según doña Inma, el Almirante Cervera “era un facha”, y por eso no merece que lleve su nombre ninguna calle en Barcelona. La alcaldesa seguramente no sabe que el almirante Cervera era un militar liberal que participó en la Revolución progresista de 1868 contra Isabel II. Ni que se enfrentó más tarde, en defensa de la I República, a los militares alfonsinos que decidieron devolver el trono a los Borbones en 1873. Y casi seguro que tampoco le habrán contado que, hace un par de años, el gobierno cubano organizó un homenaje a los marinos españoles que combatieron a las órdenes de Cervera en Cuba, en contra del imperialismo estadounidense.

“¡Mira que llamarte facha!”, parece que le dijo Rubianes a Cervera, echándole un brazo por encima del hombro, como dos buenos camaradas. “Por no saber, para mí que no sabe ni lo que es un facha. Si lo supiera, a lo mejor se llevaba una sorpresa, y se encontraba alguno muy cerquita suyo, con un lacito amarillo en la solapa.”

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